EUA: El establishment admite fractura del “excepcionalismo”

Las divisiones internas del establishment oligárquico que dirige los destinos de los EUA, ya se evidenciaban desde hace algún tiempo, en torno a la mejor manera de preservar su poderío global. En los extremos, el grupo más belicoso, se empeña en: continuar las acciones militares, el aislamiento o la contención de Rusia y la permanencia de las políticas de la globalización que han contribuido a la transformación de la economía estadounidense en una economía post-industrial y parasitaria del resto del planeta y de la propia economía física de los Estados Unidos. Del otro lado, otro grupo que prefiere un entendimiento con Rusia y China y acepta la realidad del surgimiento de un sistema multipolar en el planeta, en el cual los intereses estadounidenses deberían ajustarse a los de los demás países, dando preferencia a la reconstrucción de los sectores productivos internos, bastante dañados por la globalización financiera.

En este contexto, el fenómeno Donald Trump, a pesar del personaje y sus idiosincrasias, se explica por varios procesos que sacuden a la población norteamericana; uno de ellos es el creciente repudio de grandes sectores de la sociedad a los efectos de la globalización financiera, que tiene en los acuerdos de libre comercio su mejor expresión, lo que demolió la base industrial del país. Por otro lado, también es un espejo de que población se encuentra en la búsqueda de una alternativa, a la asfixiante agenda “políticamente correcta” de la ingeniería social que incluye la ideología de género, el aborto y la mitología ambientalista, especialmente, el fraude del calentamiento global.

Así, el llamado establishment de la Costa Este está horrorizado con la posibilidad que Trump amenace el edificio laboriosamente levantado en los últimos 25 años, caracterizado por la agenda del “Nuevo Orden Mundial”, que emergió con la Guerra del Golfo de 1991. Por ironía, Irak, donde este fue anunciado, y ahora, Siria, parecen haberse convertido en la tumba de ese “Nuevo Orden”, y con ello, del esqueleto putrefacto del “excepcionalismo” estadounidense.

Sea cual sea el resultado de la elección presidencial del 8 de noviembre, la sociedad estadounidense tendrá que enfrentar la dura realidad de que la ambición de perennizar la hegemonía está agotada. Pero además, que su reconstrucción industrial no podrá realizarse con el “libre comercio”.

Para todo el mundo es deseable que el buen sentido vuelva a reinar y que, los EUA emprendan su reconstrucción retomando el abandonado Sistema Americano de Economía Nacional, basado en el proteccionismo y en el dirigismo estatal, tal y como fue ideado por Alexander Hamilton, Henry Carey y el presidente Abraham Lincoln, cuyo asesinato marcó el inicio de la destrucción de este sistema, el cual terminó demolido con las reformas educativas encabezadas por la Fundación Ford, al mismo tiempo que se abandonaba el sistema de Bretton Woods, en la década de 1970. Aquello significaba, como el propio Carey los pregonaba, un nuevo impulso civilizatorio que, necesariamente, tendrá que basarse en un sistema cooperativo/productivo de naciones o bloques de naciones. El otro camino es la barbarie.

Un artículo escrito por nada menos que el presidente del selecto Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York (CFR), Richard N. Haass,, divulgado por el Project Syndicate el 25 de octubre, admite esta división del establishment. El título del artículo es “América después de las elecciones”, pero se le dio otro titular en diversos periódicos. El periódico brasileño O Estado de S Paulo lo publicó tres días después con el encabezado “EUA enfrentará profunda división después de las elecciones” Dice:

“La actual campaña presidencial en los EUA se destaca por la falta de civilidad y por la enorme diferencia entre los dos candidatos: el empresario anti-establishment Donald Trump del lado republicano y la refinada política Hillary Clinton, representando a los demócratas. La disputa ya expuso las profundas fracturas en la sociedad americana y perjudicó la reputación del país en el mundo.

“(…) No hay duda que el país saldrá dividido de esta elección, no importa quién sea el presidente o qué partido tenga la mayoría en el Congreso. Ni los demócratas o republicanos lograrán concretar sus objetivos sin algún apoyo del otro. Pero ninguno debe encontrar que la única división en el país es entre republicanos y demócratas. En verdad las rupturas dentro de los dos grandes partidos son profundas, con grandes acciones y altamente motivadas empujando cada cual hacia sus respectivos extremos (…)

En la versión original del artículo el presidente del CFR, explica mejor tales divisiones:

“En cualquier escenario (con Hillary o Trump en la presidencia), todavía será posible avanzar en algunas cuantas áreas clave. El próximo gobierno de os EUA podrá lograr aprobar la legislación para financiar la modernización de la decadente infraestructura del país, una política apoyada por ambos candidatos y por muchos miembros del Congreso. Este también podría ser capaz de reunir una mayoría para reformar la legislación fiscal estadounidense –en particular, reduciendo los altos impuestos para las corporaciones y subiéndolos para los ricos (…).

“Pero es improbable que otros asuntos que requieren una cooperación entre el Congreso y el presidente sean resueltos próximamente. Uno de ellos es la reforma de las leyes de inmigración, tan controvertida en los EUA como en Europa. Otro es el comercio: como el ambiente político interno vuelve desconfiados a los legisladores de apoyar posiciones con oponentes dedicados, tanto Trump como Clinton se oponen a la Asociación Transpacífica de los EUA, aunque su ratificación beneficiara la economía y a la posición estratégica de los EUA. En cuanto a esto, el déficit y la deuda del país, ciertamente, aumentarán, así, como hay poca o ninguna voluntad de reducir los gastos obligatorios”.

En su artículo, Haass observa que, aunque las encuestas indican una victoria de Hillary, apunta el inesperado resultado del reciente plebiscito colombiano sobre el acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), como un ejemplo de que “la única encuesta que cuenta es la del 8 de noviembre. Hasta entonces, todo lo que podemos hacer es especular”.

 

El derretimiento de Hillary

 

La advertencia fue oportuna, pues, el pasado viernes 28 de octubre, el director general del FBI, James Comey, detonó una bomba que podría resultar fatal para las pretensiones de Hillary, al informar en carta al Senado que la agencia reabriría la investigación sobre los e-mails intercambiados por ella por medio de servidores privados, cuando era secretaria de Estado (2009-2013). Aunque la investigación haya sido iniciada en 2014, en septiembre, Comey había cerrado el caso sin hacer una acusación criminal. La repercusión fue inmediata y las encuestas realizadas en los días siguientes lo registraron dándole a Trump hasta 12 puntos sobre su rival.

Los hechos, hasta ahora conocidos son los siguientes:

-Antes de la decisión de Comey de cerrar el caso, en septiembre, Bill Clinton tuvo una conversación de media hora con la procuradora general Loretta Lynch, otra protegida de la pareja, en el aeropuerto de Phoenix, Arizona.

-El responsable directo de la investigación, Andrew McCabe, número dos del FBI, fue promovido al puesto en enero de este año. En 2015, su esposa Jill McCabe, entonces candidata al Senado estatal de Virginia, recibió una donación de campaña de 475 mil dólares del gobernador del estado, Terry McAuliffe, un viejo amigo y recaudador de fondos de la pareja Clinton.

-El cerramiento del caso provocó una virtual rebelión interna en el FBI, con varios jefes de departamento entregando cartas de renuncia a Comey, y poniendo fuerte presión contra McCabe. Funcionarios de la agencia podrían estar centre los “filtradores” de parte de los miles de e-mails de asesores de la pareja Clinton que han sido divulgados por sitios como Wikileaks y otros, que, en las últimas semanas, han causado grandes dolores de cabeza a la campaña de la ex-secretaria de Estado.

-El FBI investigaba a la principal asesora de Hillary, Huma Abedin, por haber enviado cerca de 650 mil e-mails oficiales a la computadora privada que compartía con su ex-marido, el ex-diputado Anthony Weiner, también investigado por la agencia por involucrarse en un caso de pedofilia.

-Las filtraciones de Wikileaks y otros grupos están exponiendo los multimillonarios donativos hechos a la Fundación Clinton por gobiernos como el de Arabia Saudita, Qatar y otros países involucrados en las aventuras militares estadounidenses, lo cual configura un conflicto de intereses con una probable futura presidente de los EUA.

La cuestión es: ¿Porqué Comey, considerado un hombre de confianza de Bill y Hillary Clinton, a pesar de ser republicano, reabrió el caso a menos de dos semanas de las elecciones?

En los EUA (y en verdad, en ninguna parte), difícilmente, ocurre algo así por acaso. Es posible que un sector del establishment haya dado luz verde para una embestida contra Hillary, contemplando un entendimiento con Trump para la preservación de los temas de la agenda oligárquica a los cuales el magnate no da importancia, como el uso de la maquinaria militar como instrumento preferencial de política exterior.

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