En la tradicional comida anual del “Mid Atlantic Club” (MAC), realizado el pasado 7 de agosto en Bonn, tuvo lugar un debate durante el cual se reiteraron las observaciones hechas recientemente por el Embajador Wolfgang Ischinger, Presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich, quien ha calificado la situación actual de un “mundo sin equilibrio.”
La evaluación de Ischinger fue ratificada por el ex ministro de Relaciones Exteriores del canciller Helmut Kohl, Friedhelm Ost, quien en sus palabras inaugurales afirmó que el actual orden mundial, parece estar disolviéndose. Así Ost analizó que en tanto que la guerra continúa en Siria, nos enfrentaremos a una situación muy inestable en Afganistán, y a la disolución de estados del mundo árabe, cuyo mejor ejemplo es Libia, le sigue Nigeria y Mali. No hay a la vista una solución para responder a estos “estados fracasados,” pero es claro que para alcanzar un orden mundial razonable necesitamos tener buenas relaciones con el Presidente ruso, Valdimir Putin. Sin Rusia, dijo Orst, no se puede encontrar una solución para los problemas estratégicos mundiales.
Al mismo tiempo, la Unión Europea (UE) enfrenta a dificultades muy graves, unas se manifestaron en el “Brexit”, otras, en las tensiones que vive Francia, que pasa por una ola de renacionalización. Igualmente aterradoras son las relaciones entre Turquía y la Unión Europea, ya que Turquía es el flanco suroriental más importante de Europa.
Con respecto a las elecciones presidenciales que tendrán lugar el 8 y el 9 de noviembre en Estados Unidos, el ex secretario de Relaciones Exteriores, Ost, visitó recientemente dos veces ese país, para participar de varias reuniones; en Cleveland con representantes de la más alta jerarquía de partidos Demócrata y Republicano. Ost dijo que aunque Hillary Clinton es muy popular y que marcha delante de Trump, algunos republicanos le dijeron que la campaña de Trump se mantiene a tambor batiente.
Ost habló también del problema del “cambio de generación” en las relaciones transatlánticas: Muchos ciudadanos alemanes, que habían huido de la dictadura nazi hacia Estados Unidos, han muerto. Lo mismo sucede con muchos soldados estadounidenses que luego de la Segunda Guerra Mundial estuvieron estacionados en Alemania. Tenemos que tratar en ambos lados del Atlántico con una generación cuyo conocimiento de la Unión Europea y de Alemania, así como de Estados Unidos, es apenas rudimentario. Esto es causado también por los cambios étnicos-demográficos sufridos por la estructura de población de Estados Unidos.
Los nuevos impulsos para las relaciones transatlánticas
El coordinador de las relaciones transatlánticas del ministerio de Relaciones Exteriores, Jürgen Hardt, también vocero de Relaciones Exteriores de la facción CDU-CSU del Parlamento Federal Alemán, fue el orador huésped. Tras de regresar de una visita a Estados Unidos y Canadá calificó las “relaciones transatlánticas como el segundo pilar en el que se fundan las Relaciones Exteriores de la República Federal.” Recalcó que en las siguientes semanas se realizarán esfuerzos para analizar el “Acuerdo general económico y de libre comercio” EEUU-Canadá (CETA) en el Consejo Europeo y en el Parlamento Federal de Alemania, para llevarlo a un su aprobación. Lo mismo sucederá con la “Sociedad transatlántica comercial y de inversión” (TTIP) que en el futuro incluirá el 50 por ciento del comercio mundial. Si este tratado fracasa, la única opción será la de China, Rusia e India.
Con respecto a la Unión Europea, Hardt señaló que a pesar del “Brexit,” Gran Bretaña sigue desempeñando un papel determinante para la política militar y de seguridad de la UE. Luego de la experiencia de las últimas semanas y meses, Hardt dijo que hay muchas cosas que cambiar en las estructuras de la UE. Hace 15 años que la UE clamó por el crecimiento. Hoy dirige su atención a otros problemas, por ejemplo, cómo solucionar el desempleo de los jóvenes –una de las grandes dificultades que sufre actualmente la UE. Otra preocupación mayor es el asunto de la migración y de los refugiados; la cuestión de cómo asegurar las fronteras y de cómo darle forma a la seguridad de las fronteras. Lo que está en juego -60 años después de la firma del Tratado de Roma, firmado el 25 de marzo de 19579- es la capacidad de la UE de actuar. Por lo tanto, lo que se necesita para el futuro es una Europa que actúe más a la par de las “estructuras intergubernamentales.”
En lo que toca a las relaciones transatlánticas, Hardt habló de las firmes relaciones germano-americanas que han funcionado a la perfección después de la Segunda Guerra Mundial. En las últimas décadas más de 22 millones de soldados y civiles estadounidenses han servido en Alemania. Esto estuvo vinculado a una profunda red dentro de las estructuras regionales y locales de Alemania.
Indicó que si queremos juzgar la condición actual de las relaciones transatlánticas es necesario tomar en cuenta el factor del cambio demográfico de ambos lados del Atlántico. Esto se refiere a que la composición étnica de las sociedades estadounidense y alemana –como lo demuestra el crecimiento de la población hispana de Estados Unidos- ha cambiado. Esto se puede notar en los programas de intercambio juveniles, el intercambio de alumnos de ambos lados del Atlántico y en la cuestión de que muchos jóvenes juzgan las relaciones transatlánticas con un foco cultural diferente.
Al mismo tiempo están apareciendo nuevos temas que determinan el debate transatlántico. Hardt destacó que durante su visita a los estados de Minnesota y de Nevada pudo ver el gran interés que hay en el sistema educativo alemán, en especial al exitoso “sistema de educación dual” (escolaridad y aprendizaje paralelos en centros de trabajo) para jóvenes en Alemania. Asimismo, en Estados Unidos hay un intenso debate sobre el “Energiewende” (el cambio de la política de energía hacia la producción de energía renovable) y el efecto que se espera que esto pudiera tener en Estados Unidos.
No obstante que el gobierno alemán trata de llevar a buen término las negociaciones de CETA y de TTIP, existe un compás de espera por las ya cercanas elecciones estadounidenses. Hace un año, como dijera Hardt, habló con representantes del Partido Republicano, quienes le dijeron que Trump no tenía ninguna oportunidad en su marcha hacia la Casa Blanca; hoy esos representantes están todavía más aturdidos que algunos observadores de la Unión Europea sobre la campaña electoral estadounidense.
Cambios abruptos de planes
Algunos comentaron con preocupación y sorpresa la reunión del Presidente turco, Recep Erdogan, con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, en San Petersburgo, nueve meses después del derribo del Su 24 ruso por la Fuerza aérea turca, lo cual provocó la parálisis política de las relaciones entre Rusia y Turquía, combinada con sanciones económicas y con una aguda retórica de guerra entre ambos países. Un nuevo reacercamiento estratégico tiene lugar entre ambos países, y esto podría afectar la situación que se desarrolla en el flanco sureste de la OTAN, así como tener efectos para el posible arreglo del conflicto de Siria.
Como muestran el ejemplo de Turquía y la revisión de los acontecimientos de los últimos meses, vivimos en un periodo de abruptos cambios estratégicos, de un mundo en desorden en el que los viejos paradigmas del pasado ya no son válidos. La situación es comparable a la de los cambios tectónicos de 1989-1990, cuando los regímenes comunistas y la Unión Soviética se hundieron.
En lugar del sueño estadounidense de un mundo unipolar, ha aparecido un orden multipolar con nuevos actores internacionales como China, India y Rusia. La Unión Europea, desde la “crisis migratoria” y el “Brexit” sufre una crisis de identidad. Está –como también Estados Unidos- enfrentada al problema de cómo salvar la brecha creciente entre la élite gobernante y el pueblo. Una situación estratégica mundial cambiante exige una respuesta inmediata y un pensamiento estratégico innovador de parte de los dirigentes políticos; un pensamiento que destruya los esquemas fijos y los prejuicios y que evite reaccionar a la “defensiva” como simple reflejo ante los sucesos mundiales del futuro.

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