El pasado 16 de junio el periódico The New York Times divulgó que 15 altos funcionarios del Departamento de Estado de los EUA habían puesto a disposición, en la página de discusión interna de tal dependencia, un manifiesto contrario a la actitud del gobierno con relación a los conflictos en Siria, exigiendo emplear mano dura, lanzando ataques aéreos contra las fuerzas militares sirias.
En esencia, el documento indica que los EUA abandonen la guerra contra el Estado Islámico (EI) y en su lugar promuevan un “cambio de régimen” en Damasco, lo que desde el inicio del conflicto en 2011, ha sido el objetivo de los belicosos que dictan la política externa norteamericana en el gobierno de Barack Obama.
En la víspera, el propio secretario John Kerry transmitió la advertencia de Washington. En Oslo, Noruega, luego de una reunión con el canciller iraní Mohammad Javad Zarif, Kerry protestó contra lo que dijo ser constantes violaciones del “cese de hostilidades” oficialmente en vigor, por parte de las fuerzas sirias. “Rusia necesita entender que nuestra paciencia no es infinita, de hecho ella es bastante limitada, con relación a si el presidente Bashar al-Assad, será o no responsabilizado”, disparó Kerry.
El jefe del Estado Mayor Valery Gerasimov, respondió de inmediato:
“Si la paciencia de alguien se está agotando, es la nuestra. Estamos cumpliendo totalmente nuestras obligaciones para mantener el cese al fuego y asegurar una reconciliación nacional en Siria. Nuestros socios norteamericanos aun están indecisos sobre dónde existen fuerzas de oposición y dónde ellas son mascaras de organizaciones terroristas internacionales”.
Además también criticó la conducta estadounidense de dos pesos y dos medidas frente a lo que son, o no, violaciones del cese al fuego. Según ellos, “los bombardeos de cohetes de los militantes contra tropas del gobierno y comunidades serias deberían ser calificadas de ‘violaciones insignificantes’ del cese al fuego. Pero cualquier respuesta proporcional a los militantes por los militares sirios es inmediatamente declarada de ataque a la oposición”.
La pauta de provocaciones anti rusas comprende la realización del ejercicio Anaconda 2016 de la OTAN, en Polonia, la mayor realizada en el este Europeo desde el fin de la Guerra Fría, en la que participaran 31 militares de 24 países, inclusive 14 mil estadounidenses. En paralelo la Alianza Atlántica anunció que se dispone crear una fuerza naval permanente en el Mar Negro, donde hasta el día de hoy sus barcos solo entran esporádicamente.
Dirigiéndose a la sesión de clausura de los trabajos de la Duma (Cámara de Diputados del Parlamento), el 22 de junio, fecha que marca el 75º aniversario de la invasión de la Unión Soviética por la Alemania nazi, el presidente Vladimir Putin criticó la creciente “retorica agresiva” de la OTAN comparando el escenario actual con el de la II Guerra Mundial. Es necesario crear un sistema de seguridad colectiva abierta a todos los países desproveído de “mentalidad de bloques”.
Así bien, agregó que los asuntos de seguridad no deberían prevalecer sobre el crecimiento económico y el bienestar de la sociedad: “No hay nada más importante que la economía de bienestar”.
No obstante, del otro lado del Atlántico se emplea otro lenguaje para aumentar la escalada contra Rusia. El 20 de junio, en una conferencia en el Centro para la Nueva Seguridad Americana (CNAS, por sus siglas en inglés), el secretario de Defensa Ashton Carter fue bien explicitó en cuanto a las prioridades de Washington:
*Contener la perspectiva de agresión y coerción rusa, sobre todo en Europa.
*Conseguir un cambio en la vital región Asia-Pacífico, en la que China crece lo que es Bueno, pero es agresiva, lo que no es.
*Reforzar nuestras fuerzas de defensa frente a las provocaciones nucleares de cohetes y las amenazas de Corea del Norte a nuestros aliados.
*Mantener en jaque las agresiones y la influencia maligna (sic) de Irán en el Golfo
*Mantener el combate al terrorismo, acelerando la derrota del EI.
Posiblemente los tambores rugen para tomar posiciones de avanzada previas a las elecciones presidenciales de noviembre, en una justa en que los belicosos se han manifestado favorables a la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton.

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