Liberación de la «Novia del Desierto» abre el camino para el fin del conflicto en Siria -y un cambio racional de Occidente

La liberación de la histórica ciudad de Palmira de las garras del Estado Islámico (EI) por el Ejército Sirio y sus aliados rusos, iraquíes, iraníes y libaneses el domingo cristiano de resurrección, señala una perspectiva real de ponerse un fin al sangriento conflicto que devasta al país árabe hace más de cinco años. No obstante, esta perspectiva depende de un retorno de un mínimo de racionalidad a la política exterior de los EUA y de sus aliados europeos.

Capturada por las hordas yihadistas en mayo del año pasado, la ciudad de más de 2 mil años era históricamente conocida como la «Novia del Desierto», y fue sede de la reina Zenobia en el siglo III, célebre por su tolerancia religiosa y por su desafío al despotismo del Imperio Romano. Por si las dudas, una de las primeras acciones de los terroristas fue la destrucción de parte de sus ruinas, además del brutal asesinato del arqueólogo Maamoun Abdul Karim, quien fuera el responsable desde hace cuatro décadas de la preservación del patrimonio arqueológico de la ciudad. Al abandonar la ciudad, ante el avance de las fuerzas aliadas, los yihadistas no lograron su intento de ampliar la destrucción, porque los explosivos armados para tal finalidad fueron neutralizados por equipos de interferencia electrónica de las fuerzas especiales rusas que participaron en el ataque.

La victoria costó caro a las fuerzas aliadas, que perdieron 188 hombres (contra más de 400 terroristas eliminados) según reportó RT el pasado 27 de marzo. Uno de ellos fue un oficial de las fuerzas especiales rusas, quien dirigió por la radio ataques aéreos contra los yihadistas, a partir de una posición de avanzada. Al ser descubierto y verse cercado por ellos, espero a que se acercaran y pidió un ataque contra su propia posición llevándose a varios de los fanáticos atacantes. (Russia Insider, 28 de marzo de 2016).

Además de su evidente simbolismo moral, la recuperación de Palmira abre camino para una perspectiva de una ofensiva en gran escala, tanto en Siria como en Irak, la cual posibilite una derrota definitiva del EI. De hecho, la operación contra Palmira ocurrió en paralelo con un fuerte ataque del Ejército Iraquí a las fuerzas yihadistas en Mosul, lo que impidió que estas pudieran mandar refuerzos de sus efectivos hacia Palmira. El objetivo siguiente de las fuerzas sirias y aliadas debe ser la suspensión del cerco impuesto por el EI a la guarnición militar de Deir al-Zour, cerca de 190 km al noreste, a su vez, a menos de 150 km de la «capital yihadista», Raqqa. Aunque los resultados de los combates sean impredecibles, estrategas y especialistas militares ya vislumbran la posibilidad de una derrota final del EI este año.

La recuperación de Palmira representa, igualmente, un indiscutible triunfo de la estrategia diplomático-militar trazada por la Federación Rusa al decidirse por la intervención directa en el conflicto sirio, en septiembre de 2015. Todos los especialistas concuerdan sobre el crucial papel ruso en:

1) Establecer una coordinación de inteligencia y operativa con sus contrapartes sirias, iraquíes, iraníes, y de la milicia libanesa Herzbollah, a partir de un centro de operaciones en Bagdad, además de comunicaciones directas con el comando de la coalición internacional encabezada por los EUA y los gobiernos de Israel y de Jordania, para evitar eventuales incidentes indeseables.

2) La actuación de un grupo aéreo pequeño pero altamente efectivo, en estrecha coordinación con las fuerzas terrestres (una especialidad rusa desde la II Guerra Mundial).

3) El aprovisionamiento de material bélico moderno al Ejército Sirio, especialmente, blindados, misiles y equipo electrónico, además de entrenamiento adecuado para su uso, proporcionando a los militares sirios recuperar la ventaja cualitativa que habían perdido con los yihadistas, en gran parte equipados con armas y equipos occidentales de última generación proporcionados por Arabia Saudita y Turquía.

4) Forzar a que los EUA apoyen el acuerdo de cese de hostilidades entre el gobierno del presidente Bashar al-Assad y los rebeldes no yihadistas, permitiendo que los militares sirios se concentraran en el combate a los fanáticos islamistas y abriendo camino para negociaciones inter-sirias, que podrían comenzar en abril y pudieran resultar en un acuerdo que aísle definitivamente al EI, al Frente al-Nusra y a los demás grupos yihadistas.

Por cierto, a pesar del fúnebre silencio con que Washington recibió la recuperación de Palmira, aparentemente, el gobierno del presidente Barack Obama se decidió a apoyar las iniciativas rusas de forma decidida, principalmente, presionando a sus aliados turcos y sauditas para interrumpir el apoyo logístico a los yihadistas en Siria. En este aspecto, tal vez, no haya sido coincidencia la enésima visita del secretario de Estado, John Kerry a Moscú la semana pasada, en la víspera del ataque final contra Palmira, donde se reunió largamente con su colega Sergei Lavrov y con el presidente Vladimir Putin.

En un artículo publicado en el sitio Middle East Eye, el historiador y periodista investigador Gareth Porter observa:

«El acuerdo ruso-estadounidense sobre un cese al fuego ha mostrado ser más efectivo de lo que se esperaba, y ahora está claro que la razón es que Putin fue capaz de convertir su ventaja recién obtenida (con la intervención militar -n.e) en concesión diplomática estadounidense necesaria para cualquier posibilidad de acabar con la guerra. El acuerdo entre el ministro de Relaciones Exteriores ruso Sergei Lavrov y Kerry fue mucho más amplio de lo que se hizo público. De acuerdo con un relato publicado la semana pasad, Elijah J. Magner, quien escribe sobre política regional y diplomacia para el Al Ral, el principal diario de Kuwait, ‘altos funcionarios presentes en Siria’- que él deja claro que son iraníes- dijeron que los EUA se comprometieron, como parte del acuerdo del cese al fuego- a ‘forzar a sus aliados regionales de Oriente Medio a parar el flujo de armas’, hacia Siria».

«En respuesta a una pregunta vía correo electrónica hecha por quien esto escribe, Magnier dijo haber sabido por sus fuentes que ninguna arma cruzará la frontera de Siria, por Turquía o por Jordania, desde que el cese al fuego entró en vigor. Este elemento crucial de entendimiento ruso-estadounidense, sobre el que Obama había mantenido un discreto silencio, evidentemente dejó al liderato del Frente al-Nusra y sus aliados con muy pocas opciones, para no ser obedecer el cese al fuego por un período indeterminado. Así, aparentemente, toda la oposición armada fue silenciada en Siria, por insistencia de los EUA, porque esto fue una exigencia de Rusia para cesar su ofensiva.»

Aunque Porter no comente, este hecho puede explicar la inesperada decisión del Kremlin de anunciar el retiro de una parte sustancial de sus efectivos de Siria, lo cual sorprendió a todos- por lo menos los que no estaban a la par de los entendimientos con Washington.

Aunque todavía es prematuro anticipar la eliminación de la amenaza militar del yihadismo, en Siria e Irak. Pero, por primera vez, desde que sus bárbaras hordas surgieron de las arenas del desierto iraquí, hace dos años, se puede vislumbrar una luz hacia el final del túnel.

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