Para las minorías étnicas y religiosas de Siria, la intervención militar rusa en el conflicto que ya lleva cinco años y ha devastado al país, representa una esperanza de salvación de la barbarie impuesta por el Estado Islámico (EI) y otros grupos yihadistas. La afirmación fue hecha por el obispo de Aleppo, Georges Abou Khazen en una entrevista a la Red RT el 19 de enero pasado.
«Contemplamos la operación antiterrorista en Rusia como un verdadero esfuerzo para luchar contra el terrorismo en Siria. Lo que es muy importante es que esta campaña militar camina en paralelo con la promoción del proceso de paz», dijo Khazen, que fue nominado para el puesto por el papa Francisco en 2013, cuando la ciudad de 2 millones de habitantes ya estaba bajo el cerco de los yihadistas.
«Realmente esperamos que el proceso de paz prevalezca pronto sobre los combates en toda Siria. La mayoría de las personas de Siria considera la operación rusa como una salvación, una forma de salir de la situación que hemos soportado durante cinco años» afirmó.
«Las acciones de Rusia no s limitan a la operación militar contra el EI. Rusia tiene un impacto muy positivo al estimular el proceso de negociaciones y promover el diálogo entre diferentes grupos sirios», amplió.
Khazen confirmó que, antes del conflicto, los más de 20 grupos religiosos y étnicos que componen la sociedad siria vivían en armonía: «Nuestra sociedad antes de la guerra, era como un mosaico multicolor. Pero, por desgracia, fue destruido».
Otro dramático testimonio sobre la situación fue dado por la madre Agnés Mariam de la Croix, una monja franco-libanesa del monasterio greco-católico de San Jaime el Mutilado de Qara. La religiosa que fue amenazada de muerte por el EI, narró un cuadro de horrores perpetrado por los yihadistas (RT, 18 de febrero de 2016).
En Aleppo, donde estuvo recientemente, afirmó que muchos habitantes de la ciudad padecen de enfermedades causadas por la «falta de servicios alimenticios». Ahí, ella observó terroristas «a tan solo 30 metros de las casas», disparando «contra todo lo que se movía». La situación en Siria es comparable a «un infierno», aseveró.
Así como Khazem, la madre de la Croix resalta que el conflicto no es una guerra civil, porque las distintas comunidades lograron convivir «durante centenas de años». Se trata de una «guerra artificial» promovida y financiada por agentes externos. Como ejemplo, citó lo que presenció en Homs, en noviembre de 2011, año en que inició la insurrección contra el gobierno del presidente Bashar al-Assad.
«En la época, los medios occidentales de comunicación hablaban de manifestantes pacíficos, pero, en realidad se trataban de escuadrones suicidas. Su objetivo era sembrar la violencia y paralizar la vida pacífica de la ciudad. En un día, vi en el hospital más de 100 cadáveres. Vi charcos de sangre. Tengo todos los videos. Sus ojos sangrarían si los viese todos», dijo.
Segú la religiosa, Assad no tiene responsabilidades sobre los acontecimientos en Homs: «posteriormente, en Occidente, se dijo que Assad organizó todo eso, pero tengo la lista de los muertos y 75% son soldados del gobierno. Ellos fueron muertos para desestabilizar y acabar con el poder de Assad».
Sobre la violencia del EI, la madre de la Croix dijo que, además de las ejecuciones diarias, «por ejemplo, si usted fuma le cortan los dedos. Una niña, recientemente, se llevó una paliza por crear un perfil en facebook».
Además, acusa, los yihadistas violan a las mujeres que no cumplen las normas islámicas determinadas como «práctica oficial». No importa que sea una hermana, madre, hija. Esto se llama la yihad sexual», afirma. Cita el caso en que un líder del EI violó a cerca de 700 mujeres.
Otra práctica de los yihadistas es la «poligamia en masa. Se casan con niñas de nueve, diez, once años de edad. Muchas de ellas mueren luego. Sus cuerpos no pueden soportar eso…Sin embargo, pocas organizaciones internacionales se preocupan de eso».
«En el estado Islámico, existe un mercado donde los terroristas venden seres humanos. Los jeques acuden, tocan a los esclavos, les examinan la boca, les tocan los pechos, las piernas, como en las películas. Estas personas pueden costar apenas 50 dólares», acusa.
De la Croix repite las acusaciones del obispo de Aleppo, responsabilizando a las potencias occidentales por los acontecimientos, pues, «en lugar de apoyar y favorecer fuertemente al Estado laico (de Assad), formaron una alianza con la Hermandad Musulmana».

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