En el camino de un diálogo de civilizaciones

La reunión entre el Papa Francisco y el Patriarca ortodoxo ruso, Kirill I, el 12 de febrero en el aeropuerto José Martí de La Habana, Cuba, debe ser entendida como parte de los esfuerzos de promoción del diálogo entre las iglesias Oriental y Occidental que iniciara el Papa Juan Pablo II, continuado por su sucesor, el Papa Benedicto XVI.

Lo anterior lo constató un comunicado emitido por las dos iglesias, leída en una conferencia de prensa del vocero del Vaticano, el padre Federico Lombardi, “Ésta reunión entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa Rusa, que se ha preparado desde ya hace mucho tiempo, es la primera de este tipo en la Historia y será el inicio de una fase trascendental en las relaciones entre las dos iglesias”. Y agregó, “La Santa Sede y el Patriarcado de Moscú desean que sea también una señal para todos los hombres de la buena voluntad. Ambos invitan a todos los cristianos a rezar con fervor para que la buena voluntad de Dios bendiga esta reunión para que de buenos frutos.”

En una conferencia de prensa simultánea dada por el Metropolitano Hilarión, encargado del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado Ruso, este subrayó que uno de los temas centrales del encuentro sería el de la persecución de los cristianos en muchas partes del mundo. “La situación actual del Medio Oriente, del Norte y del Centro de África y de otras regiones, donde los extremistas están realizando un verdadero genocidio contra la población cristiana, exige medidas urgentes y la intensa cooperación entre las iglesias cristianas,” dijo. Además que (…) “dada la sangrienta situación actual, es necesario dejar atrás las diferencias de opinión y unificar los esfuerzos, para salvar la Cristiandad de esas regiones, la cual enfrenta una persecución abrumadora.”

Entendimiento entre civilizaciones

El Papa Francisco está haciendo más intensos sus esfuerzos para incluir a todos los hombres en la definición más clara de los principios universales que la Humanidad debiera empuñar en este momento crisis mundial. Esto se expresó en una entrevista exclusiva que concedió el Papa Francisco a la revista “Asia Times,” la primera dada por un Papa. La entrevista fue conducida por el renombrado investigador Francisco Sisci, columnista de la revista e investigador de la Universidad China Renmin, de la que fue el primer extranjero que fuera admitido en el programa de graduados de la Academia China de Ciencias Sociales, el 28 de enero.

El Papa dijo que China “siempre ha sido un punto de referencia de grandeza. Un gran País, una gran cultura con una sabiduría inagotable. Para mí, cuando niño, todo lo que leía de China tenía la capacidad de inspirar mi admiración; tengo admiración por China.” Afirmó, también que el estaba particularmente impresionado por la obra del misionero Matteo Ricci (…) pues “él sintió lo mismo de la misma forma que yo, admiración y cómo fue capaz de establecer el diálogo con esta gran cultura, con esta vieja sabiduría. Él fue capaz de encontrarla”.” El Papa subrayó que “la experiencia de Ricci nos enseña que es necesario iniciar el diálogo con China, porque ella es una acumulación de sabiduría e Historia. Es un país bendecido con muchas cosas. Y la Iglesia Católica, una de cuyas obligaciones es, ante la civilización, el respeto de todas las civilizaciones. Yo diría que tiene la obligación de respetarla con R mayúscula. La Iglesia tiene un potencial enorme para recibir cultura.”

Al preguntársele sobre las grandes tareas que enfrenta China y lo que esto representa para el mundo, describió a China como una vieja cultura plena de sabiduría, a la que habría que agregar mucho conocimiento técnico y viejas técnicas de medicina que “no pueden permanecer encerradas dentro de un país; ellas tienden a crecer, a difundirse y a comunicarse… cuando esa comunicación se produce con un tono agresivo el resultado es la guerra.” Enfatizó que es una tarea gigantesca mantener el equilibrio de la paz. Pero no hay que ser temerosos. Recalcó “el mundo occidental y China tienen la capacidad para mantener el equilibrio de la paz y la fuerza para hacerlo. Tenemos que encontrar la forma, siempre con el diálogo; no hay otro camino” y ese verdadero diálogo no significa dividir la humanidad como un pastel, sino que “todos tienen su parte en la tarea de llevar el bien común a todos.”

Al ser interrogado sobre algunos de los problemas que enfrenta China hizo una importante referencia, en la que incluyó la “política de un solo hijo:” “Todo pueblo tienen que reconciliarse con su historia, con su propio camino, con sus éxitos y con sus fracasos. Y esta reconciliación con su propia historia trae consigo mucha madurez y mucho crecimiento.” El Pontífice recalcó que tiene la confianza de que el pueblo chino encontrará la forma de resolver las “tensiones” que enfrentan ahora, pues “creo que la gran riqueza de China hoy descansa en ver al futuro desde un presente que está sostenido por la memoria de su pasado cultural.”

Concluyó la entrevista enviando saludos por el Año nuevo chino, año del Mono: “En la víspera de año nuevo deseo comunicar mis mejores deseos y mis saludos al presidente Xi Jinping y a todo el pueblo chino (…). El mundo contempla vuestra gran sabiduría. En este Año nuevo, aún con sus sobresaltos, ustedes pueden seguir adelante para ayudar y cooperar en el cuidado del hogar común y del nuestros pueblos comunes.”

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