El sigilo sobre la manipulación de cambios de la moneda brasileña indica el centro de la corrupción nacional

Cade

 

Bajo riguroso sigilo de la justicia y escasa atención de la prensa, en el Consejo Administrativo de Defensa Económica (Cade) corre un juicio que involucra uno de los mayores escándalos del mercado financiero brasileño, una colusión de operadores de 15 bancos internacionales para manipular el cambio del real, del dólar estadounidense y de otras monedas entre 2007 y 2013.  El juicio recae sobre 30 personas y es una ramificación de un escándalo mayor que investigan –y ya han castigado- las autoridades europeas, estadounidenses y japonesas a partir de 2012.  El proceso abierto fue anunciado por el Cade a principios de junio e involucra a operadores de los siguientes bancos: Banco Standard de Inversiones, Banco Tokyo-Mitsubishi UJF, Barclays, Citigroup, Crédit Suiss, Deutsche Bank, HSBC, JP Morgan Chase, Merril Lynch, Morgan Stanley, Nomura, Royal Bank of Canada, Royal Bank of Scotland, Standard Chartered y UBS (G1, 2/12/2015).

Es decir, se trata de la crema y nata de las altas finanzas “globalizadas.”

Lo curioso es que aunque debería ser objeto de una investigación abierta, con información destacada de la prensa, se está tratando con un sigilo que sólo se entiende por la influencia del sistema financiero, al mismo tiempo capaz de intimidar a las autoridades y mantener callados a los medios de difusión, lo que revela la localización del verdadero hipocentro de la corrupción nacional.

Un escaso comentario del caso fue hecho por el periodista José Casado en su columna del periódico O Globo del 10 de noviembre.  Según él, los involucrados hacían acuerdos para influenciar las cotizaciones de las monedas, intercambiando información y confabulaciones en la red de “chat” de la agencia Bloomberg.  La desfachatez era tanta que los operadores se dividían en dos grupos, uno de ellos denominado “La mafia” y el otro, “El cártel.”

La lista de transgresiones cometidas por los “mafiosos” y los “cartelistas” incluía: acuerdos para fijar la diferencia entre el valor de compra y venta de monedas (spread; potencializadores de ganancias de los bancos y de pérdidas de los clientes; combinación de cotizaciones falsas y negociación de monedas a precios específicos, cartelización; bloqueo de otros operadores en el mercado de cambios brasileño, competidores o que se negaban a unirse al esquema; compartición de información sobre los negocios de clientes, en especial de contratos, de flujos de recursos, de órdenes de negociación, de precios, de posiciones confidenciales, de estrategias y objetivos; coordinación de operaciones previas a las cosechas agrícolas para influencias los índices de referencias en un “movimiento de mercado,” con lo que alteraban las cotizaciones de los productos.

No hay que ser especialista financiero para percibir que el potencial de los daños causados a los clientes y al país por semejantes esquemas es estratosférico.

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