Banqueros europeos: crisis y choques externos pueden forzar a la búsqueda de una solución común

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El 25º Congreso Bancario Europeo, realizado en Frankfort el pasado 20 de noviembre, se caracterizó por la ausencia de debates sobre algunas de las cuestiones estratégicas más relevantes de la actualidad, como la crisis de Ucrania, la guerra civil de Siria, la situación de Grecia, la crisis de los refugiados, el terrorismo y otras.  Lo más destacado fue el discurso del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, quien delineó su estrategia para inyectar más dinero en el sistema bancario y en los mercados financieros, para aliviar las presiones de la zona del euro y poner la inflación a un ritmo más razonable.

Lo que resaltó en el congreso de este año –tal y como lo dijo en confidencialidad a la autora uno de los participantes- fue que, por primera vez, desde la suspensión de las sanciones contra Irán, se organizó un Foro Empresarial Europa-Irán, coordinado por el presidente del Foro Bancario Internacional, Dr. Nader Malekiin, en cooperación con la Embajada iraní en Alemania.  El foro fue realizado durante la 18º semana de Euro-Finanzas de Frankfort, realizada del 16 al 20 de noviembre.

Participaron en el foro europeo-iraní el ex embajador iraní Morteza Sarmadi; el vice ministro de Asuntos económicos y Finanzas, Mohammed Jazaee; el vice ministro de Industria, Minería y Comercio y jefe de la Organización de Promoción del Comercio de Irán, Valiollá Afjami Rad, y el vice ministro de Carreteras y de Fomento urbano, Asghar F. Kashan, además de otros representantes de Teherán.  El foro sirvió para que los representantes iraníes trasmitiesen al público alemán y europeo información exclusiva de nuevos proyectos iraníes planeados para son ocho años venideros, tanto en el sector público como en el privado.

Además del ya mencionado discurso de Draghi, destacaron también el discurso del presidente de Bundesbank, Jens Weidemann, y la entrevista que el ministro alemán de Hacienda, Wolfgan Schäuble, concedió al miembro del cuerpo editorial del periódico Die Welt, Jörg Eigendorf, al final del Congreso.  En un discurso que se caracterizó por un lenguaje muy técnico y monetarista, Draghi aseguró la realización de una nueva inyección de liquidez a los mercados financieros y la compra de más acciones para estimular la economía y llevar la inflación por alrededor de 2 por ciento.  En enero de este año, informó el director del BCE, se inició un programa de grandes compras de títulos financieros que finalizará en septiembre de 2016, con un volumen total de un billón de euros.  Desde entonces, el Banco Central Europeo ha bombeado 60 mil millones de euros a los mercados al mes.  Pero, aún así, la inflación de la zona del euro permanece cerca de 0 por ciento.

“Haremos lo que se debe hacer,” afirmó Draghi a los asistentes al referirse a los esfuerzos por el reinicio del crecimiento económico.  “Mientras el comercio mundial se desaceleraba de forma aguda en el primer semestre de 2015, las exportaciones de la zona del euro se ampliaron de forma relativamente buena,” agregó, quien, sin embargo, añadió: “El momento para el crecimiento continua siendo débil para permitir una salida de la profunda depresión económica y de las turbulencias de la economía mundial han aumentado.”  Draghi calificó los estímulos monetarios del BCE como medidas “instrumentales en captura y la corrección de las presiones deflacionarias que pesan sobre el euro desde hace un año.”

Además de esto, a la luz de que el crecimiento sigue siendo débil (el más bajo desde 2009), y la inflación permanece debajo del objetivo de 2 por ciento, y, dado que la reparación económica de la zona del euro no está completa, Draghi anunció que en la reunión del Consejo del BCE del 3 de diciembre “vamos a evaluar cuidadosamente la fuerza y la persistencia de los factores que están retardando el retorno de la inflación a 2 por ciento,  (…)  Si concluimos que el equilibrio de los  riesgos para nuestro objetivo a mediano plazo de estabilización está inclinado para el lado negativo, vamos a actuar usando todo los instrumentos disponibles a nuestro mando.  Consideramos, en particular, el APP (programa de compra de activos financieros, por sus siglas en inglés) como un instrumento poderoso y flexible, pues se puede ajustar en términos de tamaño, de composición y de duración para alcanzar una postura política más expansionista.  (…)  Si decidimos que la trayectoria actual de nuestra política no es suficiente para cumplir nuestros objetivos, haremos lo que sea necesario para ampliar la inflación lo más rápido posible.  Esto es lo que nuestro mandato por precios flexibles nos exige.”

Aunque el crecimiento ha sido más débil desde 2009, las buenas noticias, según el presidente del BCE, son que las empresas medianas y pequeñas (PME) se han beneficiado de la política monetaria:

“El efecto macroeconómico de nuestra política en pequeñas empresas está claro.  En el sondeo más reciente, de octubre, el número de PME descrito tuvo un aumento de ganancias de casi 20 por ciento por encima del que reporta lo opuesto.  La mejoría se extendido por la mayoría de países (de la zona del euro), con la notable excepción de Grecia.  Por primera vez desde 2009, el porcentaje neto de empresas que registran una mejoría en la actividad empresarial volvió a ser positivo para todos los tamaños de subgrupos, en especial de las microempresas que más sufrieron en el pasado.

“No podemos decir con certeza que la recuperación económica de la zona del euro está terminada.  El crecimiento moderado y la dinámica de los precios implica que necesitamos vigilar con mucha atención cuando la economía será capaz de alcanzar una trayectoria de crecimiento autosostenible, en condiciones de estabilidad de precios.  Si no, entonces esto requerirá de más estímulos monetarios, los cuales el BCE  no dudará en proporcionar.”

El presidente del Bundesbank, Jans Weidmann, crítico a la visión de Draghi, alertó en su discurso que, “sin proyectos de inversión lucrativos, reducir los costos del financiamiento no lograrán ir muy lejos en el estímulo de la economía,” y que “necesitamos estar atentos de que cuanto más tiempos de modo monetario de grandes gastos, menos efectiva será esa política y mayores serán los riesgos y los efectos colaterales que estarán en juego.”

Además, dijo Weidmann, “las tasas de interés extremadamente bajas no deben reducir la disposición para la consolidación de los presupuestos de los estados miembros de la zona del euro.”  También subrayó que todavía hay muchas barreras y problemas estructurales, así como montos de deudas, en el bloque europeo, pero observó que no ve ninguna razón para el pesimismo respecto a la Unión Europea, a pesar de la crisis de inmigración y de la débil coyuntura económica actual.

Hubo poco debate durante el citado congreso sobre la política de inversión económica directa, con la excepción del es director del Instituto de Información e Investigación (IFO, por sus siglas en inglés) para Investigaciones Económicas de la Universidad de Múnich, Alemania, Hans Werner Sinn, quien recalcó la necesidad de impulsar las inversiones en la zona del euro.  Hizo referencia también, durante los debates, a la necesidad de promover “corredores ferroviarios y de energía transeuropeos.

La crisis como oportunidad para la UE

En entrevista concedida al periódico alemán Die Welt, el ministro alemán de Hacienda, Wolfgang Schäuble, afirmó que “el BIS (Banco Internacional de Compensaciones) tiene la razón cuando expresa sus preocupaciones sobre el exceso de liquidez y de deudas.  (…) Por 20 años, los políticos desreglamentaron los bancos, hasta no poder maximizar más los riesgos, y hasta que el Estado no los rescató.”  Ahora, según Schäuble, el péndulo está empujando para el otro lado.  Y la verdad elemental  que revela la crisis actual es que las personas están comenzando a  moverse bajo presión.  Tenemos que lidiar con la presión entre libertad y necesidad (en términos de seguridad, por ejemplo), aunque, al mismo tiempo, entendemos que, respecto a nuestras poblaciones, estamos lidiando “con seres humanos,” y no con algoritmos.

Se mostró optimista, sin embargo, respecto al presupuesto de Alemania, que en 2016, podrá ser capaz de pagar los costos de la crisis de los refugiados sin incurrir en nuevas deudas.  Recalcó que la crisis y los choques externos se deben ver como una “chance” para Europa.

De ahí su tesis: “la crisis es necesaria, y los choques pueden ser estímulos saludables para encontrar una solución común, así como una mayor unidad en la UE.”  Pidió una mejor gestión de las fronteras externas de la Unión Europea, pero no una fortaleza europea.  Dijo además que debe haber negociaciones con el gobierno  turco, lo que sólo funcionará de haber cooperación con los países vecinos.  El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), dijo, debe tener mayor poder para administrar la emigración internacional y contar con más recursos financieros.

Schäuble pidió una Europa más fuerte y que se comience a construir una política hacendaria y económica más unificada.  Al afirmar que la crisis demanda con frecuencia que los políticos y las personas busquen soluciones rápidas, puso como ejemplo la forma en la que las cosas cambian y se mueven en las negociaciones que tienen lugar en Viena, Austria, entre Rusia, Siria, Estados Unidos, Arabia Saudita, Irán, Alemania, Francia y la alta representante de la Unión Europea para asuntos internacionales, Federica Mogherini.  Tal y como Schäuble afirmó, “lo que era impensable hace algunas semanas, ahora está sucediendo, tal como me contó el ministro (de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank-Walter) Steinmeier, especialmente la negociación entre Arabia Saudita, Rusia, Irán, Estados Unidos y Alemania en Viena para encontrar una solución pacífica para la guerra en Siria.”

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