Fed y BCE en rumbos opuestos: ¡Prepárense para el impacto!

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¡Prepárense para una vuelta más en la montaña rusa financiera y especulativa! Sin querer ser pesimistas, creemos que está lista para funcionar nuevamente. En realidad, la Reserva Federal estadounidense (Fed) anunció que considera la posibilidad de aumentar la tasa de interés en diciembre. El BCE (Banco Central Europeo) de Mario Draghi, por su parte, retomó en grande la política de “flexibilización cuantitativa” (leerse vigorosas inyecciones de liquidez), reiterando que “pretende adquirir títulos públicos y privados de aquí hasta septiembre de 2016, y después, si fuera necesario”, en todo caso, hasta que la tasa de inflación anual no se establezca en alrededor del 2%.

Draghi dijo además que, “a la luz de los nuevos riesgos emergentes en relación a los recientes procesos en los mercados globales, financieros y de commodities”, estamos listos para ajustar las dimensiones, la composición y la duración del programa del QE (abreviatura de “flexibilización cuantitativa”, en inglés).

¡Vaya diferencia de “coordinación estelar” entre los dos bancos centrales más poderosos del mundo! Se están moviendo en rumbos diametralmente opuestos, con un riesgo de colisión cuando el circuito, inevitablemente los ponga frente a frente. Uno quiere practicar una política monetaria apretada, mientras que el otro quiere seguir con la expansión de liquidez.

Con bastante frecuencia y de forma abstracta, se acostumbra hablar de la globalización financiera, pero cuando la “Fed” decide su política monetaria más importante, lo hace a favor de sus intereses y del sistema del dólar. El BCE ha aprendido a imitarla. De hecho, no se considera que tales acciones podrían implicar un efecto desestabilizador en todo el sistema económico y financiero global, particularmente, en las economías emergentes. Esto ya aconteció. Pero tarde que temprano, la cuenta también se presentará en dirección norteamericana y europea.

Hasta ahora, la gran oferta de liquidez en dólares a bajo costo creó el llamado “carry trade”, es decir, tomar préstamos en dólares a bajo costo y, en seguida, usarlos para la especulación, en cualquier lugar del mundo. Excluyendo al sector bancario, en marzo de 2015, la deuda en dólares fuera de Estados Unidos, principalmente de las empresas, llegó a 9.6 billones de dólares, de los cuales hay un tercio en los países emergentes, un aumento del 50% desde 2009.

Así, la deuda de las economías emergentes en moneda extranjera aumentó considerablemente. Tamaña liquidez global generó un crecimiento de obligaciones y otros títulos de deuda, lo que ha generado mucha inestabilidad.

En los últimos meses, a consecuencia de la desvalorización de las monedas locales, muchos países han respondido usando sus reservas y vendiendo títulos de gobierno denominados en dólares. El Banco de Compensaciones Internacionales (BIS) estima que la  receta puede superar a la de los títulos adquiridos por el BCE. Esto, obviamente, puede generar una ventaja competitiva para los bonos globales en dólares y euros, sin efectos colaterales  incluso en las tasas de cambio, neutralizando el efecto positivo de la QE europea.

Esto no sorprende, dado que hasta  The Economist resalta que “el sistema dólar offshore”, se ha expandido sin frenos. La revista de la City de Londres observa que, inmediatamente después de la crisis de 2008, la “Fed” entró en escena con un billón de dólares de apoyo a bancos privados y bancos centrales extranjeros. Actualmente,  en el caso de una nueva crisis financiera, una intervención de la “Fed” podía ser mucho mayor que en el pasado. Se estima que, de aquí al 2010, la cantidad de dólares fuera de las fronteras de los Estados Unidos podría superar los activos conjuntos de todo el sector bancario del país.

Incuso la revista Forbes escribió que, si un gran banco como el Goldman Sachs o el Morgan Stanley enfrentan una crisis semejante a la de Glencore, la multinacional de commodities  cuyos títulos mobiliarios cayeron 85% desde su debut en la Bolsa en 2011, habría motivos suficientes para temer un “Lehman Brothers 2.0”. Esto porque los “demasiado grandes para caer” tienen operaciones en derivados de ventanilla (OTC) del orden de 600 a 700 billones de dólares. El tema de Forbes es  una advertencia poco velada sobre el tremendo papel de aquellos bancos en derivados especulativos sobre commodities.

La falta de reglas y de una comprensión efectiva entre los principales actores internacionales de la economía y de la política mantiene al mundo bajo la amenaza de nuevas crisis y de nueva inestabilidad, no menos preocupante que las determinadas por los actuales conflictos regionales. Por alguna razón, no se habla mucho sobre este aspecto, ignorando que, frecuentemente, en el origen de varias tensiones territoriales y fenómenos migratorios, también existen motivaciones económicas y culturales.

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