«¿Malvinas del Caribe?»

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Aunque no se considera alta la probabilidad de que la nueva etapa de la contienda venezolano-guyanés desencadene una crisis  grave, la posibilidad del agravamiento de las tensiones no puede descartarse, en el contexto de los intereses de Washington en la región. Tenemos que considerar que una chispa puede desembocar en un incendio si alguien está interesado en abanar el fuego, por eso es menester, sobre todo del lado venezolano, cuidar de no caer en ninguna trampa que brinde el pretexto para una incursión externa que pudiera llegar al extremo de ser militar, de Estados Unidos o de la OTAN.

Una probable intervención militar no sería la primera «intervención extrajuridiccional.» de la alianza atlántica en el Hemisferio occidental. En 1982 hubiese sido muy difícil que las fuerzas militares del Reino Unido hubiesen podido vencer a Argentina en la Guerra de las Malvinas sin el apoyo directo de Estados Unidos, el cual les proporcionó información de sus satélites de reconocimiento y de los proyectiles aire-aire modernos que le dieron la supremacía en los combates entre aviones británicos y argentinos;  esto para  no mencionar el abastecimiento a los militares británicos, -por orden del presidente francés François Mitterrand-  de los códigos electrónicos de los proyectiles contra navíos Exocet comprados por la Marina Argentina, cuya eficacia estaba alarmando a la Royal Navy.  Ahora se sabe que  fue por chantaje de la entonces primer ministro británico Margaret Thatcher, quien amenazó con ordenar el bombardeo atómico de la ciudad argentina de Córdoba.

La intervención estadounidense destruyó los acuerdos de la seguridad hemisférica existente hasta entonces, regida por el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), lo que provocó cambios sustanciales en las concepciones estratégicas de los países sudamericanos, sobre todo de Brasil. El desgaste político obligó a los mismos Estado Unidos a establecer nuevas formas de influencia en el continente. Una de ellas fue la creación de Diálogo Interamericano, una iniciativa conjunta del Departamento de Estado y de la familia Rockefeller, para reunir a las luminarias de todos los países hemisféricos, con excepción de Cuba, con la finalidad de promover los planes de interés del “establishment” anglo americano, entre ellos, el debilitamiento institucional de las Fuerzas armadas latinoamericanas.

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