Brzezinski: se acabó la era de un solo "hegemón"

El mundo ya no tiene más espacio para un “hegemón” que ejerza solitariamente el poder global, tal y como ocurrió con EU después de la Guerra Fría y, antes de ellos, el Reino Unido. La afirmación viene nada menos que del veterano Zbignew Brzezinski, uno de los más influyentes estrategas norteamericanos de la segunda mitad del siglo XX, habiendo sido consejero de Seguridad Nacional del presidente Jimmy Carter y, actualmente, asesor informal del gobierno de Barack Obama (además de ser miembro selecto del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, uno de los principales formuladores de políticas de Washington y del mundo).

No es que “Zbig”, como se le conoce, haya dejado de considerar a los EU como una “nación indispensable”, sino que pide que el país adopte una actitud más cooperativa en el contexto global, para que, junto con otras potencias emergentes, asegure la preservación de los valores democráticos y económicos relevantes para el mundo occidental. En gira por el país, promoviendo su libro recientemente lanzado, “Visión Estratégica. América y la crisis del poder global” (Strategic Vision-America and the Crisis of Global Power, Basic Books, 2012), propone que EU debería cooperar con otras potencias, incluyendo a Rusia, para “ampliar el Occidente” y desarrollar además una actitud de acomodo con China.

La sugerencia de incluir a Rusia en el concepto de “Occidente” es, de por sí sola, indicadora de que el veterano articulador geopolítico no se quedó preso en el pasado, ya que su “rusofobia” era notoria. En el gobierno de Carter, el fue uno de los artífices de la estrategia de intervención en Afganistán, la cual acabó induciendo a la entonces Unión Soviética a la fatídica decisión de invadir el país, en 1979.

En una conferencia reciente en el Club Democrático Nacional Femenino, en Washington, “Zbig” habló sin rodeos acerca de la erosión del poderío norteamericano:

“Después de la disolución de la Unión Soviética, vimos el surgimiento de una potencia púnica -Los EUA. Muchos creyeron que habíamos sido elegidos por dios y comisionados por la Historia para ser la potencia mundial dominante. Ahora, aquí estamos, dos décadas después, sin ser más importantes. No estamos en decadencia, como lo sugieren algunos, pero no tenemos más el respeto del mundo y seguimos leyendo que China, en breve, superará a los EUA, en algún momento entre 2016 y 2018. (…)

“Ningún Estado por sí solo es un ‘hegemón’, aunque somos el más poderoso. Pero nuestra sociedad se encuentra estancada. Acabamos de detonar 1.5 billones de dólares en dos guerras innecesarias y costosas, tanto en sangre como en dinero, las cuales fueron falsamente justificadas y fueron incapaces de ganar. Las consecuencias fueron un dramático declive de la posición global de los EUA, en contraste con la última década del siglo XX, una progresiva deslegitimación presidencial y, por consiguiente, nacional, y una significativa reducción de la autoidentificación de los aliados de EUA con la seguridad norteamericana (UPI, 13 de febrero de 2012)”.

En entrevista al periódico Christian Science Monitor del 24 de enero pasado, “Zbig” criticó lo que llamó una falta de visión a largo plazo de los líderes norteamericanos, en contraste con los chinos. Ante la observación del periodista Nathan Gardels, de que los EUA ya no son más una “democracia industrial”, sino una “democracia de consumidores” orientada hacia el corto plazo y a la gratificación inmediata, afirmó:

“(Necesitamos) desarrollar una respuesta más efectiva y de largo alcance para la crisis actual, en vez de, simplemente, regodearnos en las dificultades actuales -lo que, probablemente, producirá los mismos efectos negativos que los que nos llevaron a este desorden. Estamos tan preocupados con la crisis actual y tan carentes de una perspectiva a largo plazo, que no tenemos visión estratégica alguna que pueda darnos algún sentido del momento histórico”.

Después, “Zbig” toca un punto esencial, al vincular la crisis global con los excesos del sistema financiero:

“La democracia es capaz de responder, siempre y cuando enfoquemos objetivos certeros. La cuestión, hoy, es si las democracias pueden prosperar con sistemas financieros que están fuera de control, que son capaces de generar consecuencias benéficas de manera egoísta solamente para unos cuantos, sin ningún esquema efectivo que nos de sentido de un propósito mayor y más ambicioso. Este es el problema real”.

En cuanto al papel global de EU, lo ve de la siguiente manera:

“Aunque los últimos siglos implicaron una lucha por el dominio global, y los últimos 20 años vieron un breve momento en que los EUA fueron globalmente supremos, ahora estamos entrando en una fase en la que ninguna potencia tiende a ser verdaderamente suprema. Es por esto que, a mi entender, la idea de un Occidente expandido -que, eventualmente, debería incluir tanto a Rusia como a Turquía -sería un elemento muy importante para contribuir a una mayor estabilidad global. Un Occidente expandido -en el que los EUA desempeñen el papel de conciliador y, al mismo tiempo, de compensador, en Asia- estaría mejor preparado para forjar políticas constructivas para lidiar con los asuntos globales de lo que en un mundo en el que hay turbulencias y conflictos crecientes, con muchos actores menores actuando para sus propios intereses. Así, sería imposible agregar cualquier compromiso en gran escala para mantener la estabilidad… El G-20 funcionará o no, dependiendo si las potencias centrales construyen el tipo de plataforma que sugiero -un Occidente ampliado, compuesto de democracias que trabajen en conjunto con las economías dinámicas de Asia, encabezadas por China”.

Acerca de China, Brzezinski se refirió a la propuesta de “convergencia de intereses”, la cual viene siendo defendida por el estratega chino Zheng Bijian, inclusive en conversaciones con el propio “Zbig” y otros estrategas norteamericanos:

“Zheng está refinando su idea de “convergencia de intereses” en pláticas con Henry Kissinger, conmigo y con otros. Es un proceso. Es una señal de que los chinos son serios en buscar un papel para desempeñar sin ambiciones hegemónicas- por el momento. Si ellos buscarán hegemonía en el futuro, dependerá de si nosotros, en Occidente, crearemos las circunstancias en que una convergencia de intereses se vuelva asequible para ellos, o si el acomodo con otros, y no con nosotros, se vuelva una necesidad para los intereses nacionales de ellos”.

“Zbig” habló, también, acerca de su propuesta anterior de que los EUA y China establecieran un “G-2 informal”, que, según él, fue rechazada por los chinos, que la consideraron “una trampa”.


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