MSIa Informa, 7 de febrero de 2020.- Aunque en la quincuagésima reunión anual del Foro Económico Mundial (WEF, siglas en inglés), celebrada en el resort alpino de Davos-Klosters del 21 al 24 de enero, se abordó el tema de la crisis de confianza en el actual sistema de la globalización económico financiera; sin embargo, los participantes del Foro podrían ser retratados como refugiados en un iceberg imaginario perdidos en el océano de una crisis de creciente complejidad, cuya solución demanda una transformación radical del orden económico político vigente.
Por ejemplo, Marc Benioff, jefe ejecutivo de la empresa estadounidense de software Salesforce, en una de las mesas redondas afirmaba: “El capitalismo como lo conocemos está muerto. Esa obsesión que tenemos con maximizar solamente las ganancias para los accionistas, llevó a una increíble desigualdad y a una emergencia planetaria”. No obstante por emergencia planetaria, Benioff se refería a la cuestión climática, exacerbada por el alarmismo.
La suspicacia de las grandes corporaciones es cada día más patente. Véase por ejemplo, el informe de 2020 de la consultora internacional Edelman Intelligence, la cual desde hace dos décadas realiza encuestas en decenas de países sobre la confianza en la economía global y en las instituciones gubernamentales. La mayoría de los entrevistados para el 2020 Edelman Trust Barometer (1) –casi todos en las economías industrializadas- no cree que la economía mundial estará mejor en los próximos cinco años y 56% piensa que el capitalismo en su forma actual, está causando más daños que beneficios al mundo.
«Estamos viviendo en una paradoja de confianza” afirmó el jefe ejecutivo de la empresa, Richard Edelman. “Desde que comenzamos a medir la confianza, hace 20 años, el crecimiento económico ha fomentado una creciente confianza. Esto continúa en Asia y en Oriente Medio, pero no en los mercados desarrollados, donde la desigualdad del ingreso nacional es ahora el factor más importante. Lo medios están sofocando la esperanza y los presupuestos largamente asentados sobre el trabajo duro para llegar hacia la movilidad social, ahora, no son válidos.”
“No puede prevalecer más lo rutinario, enfocado en las ganancias de los accionistas. Con el 73% de los empleados pidiendo una oportunidad de cambiar la sociedad, y casi dos tercios de los consumidores motivados por creencias, los ejecutivos en jefe entienden que su mandatos cambiaron”, amplió Edelman.
La investigación demostró que:
-83% de los empleados temen perder sus empleos, debido a: la automatización, una inminente recesión, deficiencias en la capacitación, competencia con mano de obra extranjera barata, inmigración.
-57% temen perder el respeto y la dignidad que disfrutaban en sus países.
-Casi dos tercios consideran amenazador el ritmo de los cambios tecnológicos.
-76% se preocupan por la utilización de noticias falsas como armas.
-Los gobiernos locales/estatales son ligeramente más confiables que los centrales/federales.
-Aunque los gobiernos casi empatan con la prensa como las instituciones menos confiables, siguen siendo los más adecuados para enfrentar los problemas de salud pública (53%), desigualdad (51%), inmigración (48%), productos peligrosos (42%) e inclusión (41%).
-Ninguna institución tiene una visión profunda del futuro: gobiernos (35%; prensa (35%); empresas (41%); ONG (45%).
Empresas, gobierno y ONG
La investigación también evaluó la confiabilidad de cuatro instituciones con relación hacia la competencia y hacia la ética: empresas, gobiernos, ONG y prensa.
-Las empresas tiene gran ventaja sobre los gobiernos en competencia (64% a 10%).
-Las ONG encabezan en comportamiento ético, con 31% de ventaja sobre los gobiernos y 25% sobre las empresas.
-Los gobiernos son vistos como incompetentes y anti-éticos, pero tienen más que el doble de confianza que las empresas en cuanto a la protección del medio ambiente y al enfrentamiento de las brechas de desigualdad.
-La prensa también es vista como incompetente y anti-ética pues 57% de los entrevistados que ella no diferencia bien entre una opinión y los hechos (aunque 58% la considera imprescindible para la cobertura de los acontecimientos).
“Después de acompañar a 40 compañías globales a los largo del año pasado, aprendimos que factores éticos, como integridad, confiabilidad y propósito, responden por casi el 76% del capital de confianza de las empresas, contra solamente 24% de la competencia”, observa el presidente de Edelman Intellgence, Antoine Harary. Para este, “la confianza está innegablemente ligada a hacer lo correcto. La batalla por la confianza se librará en el campo del comportamiento ético”.
La investigación demostró lo obvio: semejantes niveles de desconfianza son motivados por una creciente percepción de desigualdad e injusticia en el sistema, cuyas instituciones son vistas como las menos justas, con 57% de los entrevistados afirmando que solamente sirven a los intereses de pocos y el 30% considerando que sirven a la mayoría de la población.
La investigación fue realizada entre octubre y noviembre de 2019, involucrado a 34 mil personas en 28 países, seleccionadas de acuerdo con los siguientes requisitos: edad de entre 25-64 años; educación superior; acceso regular a la prensa; ingreso familiar en el nivel superior.
* (En inglés, GIG economy, trabajadores autónomos que trabajan sin vínculos laborales, n.e.)

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