Pudiera ser una gran jugada maestra de los tiempos post Guerra Fría la diplomacia Rusia-Vaticano animada a renovar los intentos de sentar en la mesa de negociación a las partes involucradas en el conflicto de Venezuela.
En medio de la polarización extrema del país, el 22 de agosto, la agencia de noticias Zenit informó que el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano afirmó que Rusia “puede ayudar en este momento difícil en las negociaciones” en Venezuela. La declaración fue realizada en la conferencia de prensa conjunta de Parolin y del ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov.
Parolin que se encuentra de visita en Moscú, como parte de los preparativos de una posible visita del Papa Francisco, agregó que “Rusia tiene una estrecha relación con Venezuela. Creo que Rusia puede contribuir a las negociaciones. Esta es la única manera en que la Santa Sede puede resolver la crisis venezolana“. (…) debemos trabajar con los partidos de la oposición a nivel gubernamental y tratar de encontrar juntos un camino común para resolver los problemas que Venezuela vive actualmente”.
Por su parte Lavrov complementó que “muchos actores externos pueden ayudar a resolver la crisis venezolana”. “Hemos apoyado activamente las iniciativas apropiadas de la Santa Sede que se han presentado en el marco de la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas). Promover la reconciliación nacional en Venezuela. “Lo principal –continuó el ministro ruso– es que todos los actores externos llamen a los partidos de la oposición en Venezuela a llegar a un acuerdo nacional, a desarrollar compromisos que les permitan desarrollar su país en paz, teniendo en cuenta los intereses de todos los sectores de la sociedad y de las fuerzas políticas”.
Con esto, el Vaticano renueva los varios intentos realizados por varios meses para encontrar una salida pacífica a la turbulencia que sumerge al país, las cuales fueron rechazadas o ignoradas por el gobierno del presidente Nicolás Maduro, en su intransigencia de mantenerse en el poder a cualquier costo. En este contexto, es inocuo realzar el consenso generalizado sobre la incapacidad de Maduro, en su vana fantasía de presentarse como el prócer libertador frente a los “imperialistas” de los EUA.
La inesperada alianza diplomática del Vaticano con Rusia puede dar una paliza a las bufonadas de Donald Trump y de Nicolás Maduro en la tragicocomedia que se ensaya para revivir el cadáver de la Guerra Fría en Iberoamérica.
En relación con el papel de Brasil, el país podría encabezar una respuesta regional a través de la Unasur, para fortalecer la benigna iniciativa diplomática ruso-vaticana, teniendo en consideración el interés directo para ayudar a frenar la ola de refugiados que huyen desesperadamente de Venezuela.

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