El secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin realizará un viaje a Moscú el próximo 24 de agosto. En la capital rusa, se reunirá con el presidente Vladimir Putin, con el Patriarca Kirill, cabeza de la Iglesia Ortodoxa Rusa y con otros representantes del gobierno ruso y de la iglesia. La visita del cardenal tiene la finalidad de explorar la posible visita del papa Francisco a Rusia. (Sputniknews, 09/08/2017)
Aunque la visita del papa Francisco a Moscú sea todavía una interrogante, la posibilidad de un acontecimiento de tan gran magnitud no es imposible, dado que existen antecedentes sólidos de la importancia histórica que los últimos tres papados han dado al acercamiento de las Iglesias de Occidente y de Oriente. Cabe enfatizar que tal proximidad se ha intensificado con el papa Francisco, contando con la contribución fundamental del presidente de Rusia Vladimir Putin, con quien Francisco ya se reunió personalmente convergiendo en asuntos tan cruciales tocante a los conflictos del Medio Oriente.
Sin duda, el encuentro de sus dos líderes, tras la separación de casi un milenio, guarda el potencial de ser el punto de inflexión para reconstituir el debilitado organismo de la civilización mundial.
La arena de los conflictos mundiales ha dejado transparente la diplomacia de la crueldad que mueve a las potencias occidentales en regiones claves, por ejemplo en el Medio Oriente. Ahí, mientras las antiguas potencias coloniales abandonaron la defensa de las minorías cristianas, sacrificadas en los cruentos juegos geopolíticos que favorecen la substitución de gobiernos seculares por regímenes fundamentalistas, Rusia, a partir de su participación en el conflicto en Siria, ha enfatizado la necesidad de la defensa de aquellas minorías. Un asunto crucial, enfatizado en varios momentos, tanto por Putin como por el papa Francisco asunto.
Por ejemplo, en octubre de 2014, Putin afirmó que veía con “preocupación”, las diversas regiones del mundo donde las “tensiones religiosas están aumentando y los derechos de las minorías religiosas están siendo violados, incluyendo cristianos y cristianos ortodoxos”.
Por otro lado, en cuanto a la erosión de los principios cristianos que se propaga en el mundo occidental se manifiesta una clara convergencia entre Moscú y el Vaticano, en el sentido de unir esfuerzos para revertir tal deterioro.
Muy preocupado con la influencia que el secularismo globalizado pueda tener en la cultura rusa, Putin se lamenta de lo que observa en el mundo occidental: “Muchos países euro atlánticos se embarcaron efectivamente en el camino que renuncia a sus raíces, inclusive valores cristianos, que son la base de la civilización occidental. Esto involucra la negación de principios morales y cualquier identidad tradicional –nacional, cultural, religiosa, y hasta sexual”, alertó Putin.
La afinidad en el entendimiento de la gravedad de la crisis estratégica y moral que la humanidad enfrenta es el trasfondo que explica el inusitado encuentro del papa Francisco con el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kirill, en la Habana, realizado en febrero de 2016, el primero desde el cisma que separó a las dos iglesias cristianas, en 1054.
En la declaración conjunta divulgada luego del encuentro, los dos líderes enfatizaron que se avecina un “cambio de época” y que “ambas iglesias quieren responder a los desafíos del mundo contemporáneo”.
En otro trecho el documento afirma:
“Nuestra mirada se dirige, en primer lugar, para las regiones del mundo donde los cristianos son víctimas de la persecución. En muchos países de Medio Oriente y del Norte de África, nuestros hermanos y hermanas en Cristo ven exterminadas sus familias, aldeas y ciudades enteras. Sus iglesias son bárbaramente devastadas y saqueadas; sus objetos sagrados profanados, sus monumentos destruidos. En Siria en Iraq y en otros países del Medio Oriente, constatamos con amargura, el éxodo masivo de cristianos de la tierra donde comenzó a esparcirse nuestra fe y donde ellos vivieron desde el tiempo de los apóstoles”.
Consenso moral para una nueva civilización
Después del encuentro en una también entrevista memorable concedida a la red RT, Kirill reforzó el entendimiento, al afirmar que la reunión con Francisco ayudará a la reconstrucción de la civilización y en la superación del terrorismo”.
“Juntos tenemos que intentar construir una nueva civilización global a base de un consenso moral. Creo que es posible. Y, en este sentido, mi reunión con el papa Francisco fue muy importante”. “Para nosotros es muy importante alcanzar un consenso moral global”, ha insistido el patriarca. “Como base del consenso global hay que usar el sentimiento moral humano, inculcado por Dios en el alma de cada persona”, añadió.
“No debemos luchar contra los valores morales, incluida la aparición de leyes dirigidas a la destrucción de la moral tradicional, sino llegar a un acuerdo sobre estos valores morales comunes, y usar esta base para construir una civilización global. En esa civilización no habrá lugar para el terrorismo”, ha insistido el patriarca.
A propósito del terrorismo el Patriarca afirmó:
“El terrorismo es, en primer lugar, un desafío filosófico. Debemos entender qué pasa con las personas que toman las armas para ‘luchar por Dios’”, dijo. “Estoy profundamente convencido que el desarrollo de la civilización humana que, desgraciadamente, hoy en día incluye la renuncia a Dios, a la ley divina, la moral, es la fuerza que provoca el surgimiento del terrorismo”.
El patriarca asegura haber estudiado el tema del reclutamiento de terroristas y dice estar convencido de que “se utilizan unas ideas muy nobles”. “La motivación es así: el mundo se está sumergiendo en el mal, la civilización occidental moderna es un mal, allí expulsan a Dios, el mundo se hace impío, satánico, y solo tú con tu hazaña puedes contribuir a la victoria sobre el mal, y es tu deber religioso”.
En la conversación con el periodista Ed Schultz, publicada en la versión en inglés en RT el 15 de febrero, el patriarca Kirill advierte que el clima de confrontación entre los EUA y Rusia pueden desatar una gran guerra con potencial para devastar “el mundo entero”.
“Una guerra a gran escala debe ser evitada a toda costa. Debe ser la prioridad número uno para los estadounidenses, los rusos y otros pueblos que tengan una perspectiva sensible sobre lo que está aconteciendo”.
El encuentro entre los dos líderes religiosos se venía gestando desde el pontificado de Benedicto XVI (2005-2013). En agosto de 2012, Kirill, cuyo título oficial es el de patriarca de Moscú y de todas las Rusias, ya había participado de otro encuentro trascendente, al reunirse con el arzobispo Josef Michalik, presidente de la Conferencia Episcopal de Polonia, en Varsovia.
Antes de Benedicto XVI, el papa Juan Pablo II afirmaba que las iglesias Católica y Ortodoxa representaban los pulmones occidental y oriental del cristianismo.

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