MSIa Informa, 13 de agosto de 2021.-Desde la última reunión cumbre de la Unión Europea (UE), el 15 de julio, se desató un turbulento debate entre algunos de los principales jurisconsultos y periodistas alemanes sobre los principios fundamentales de una futura UE. La cuestión es si el bloque debe ser el “guardián de las leyes”, entre ellas las leyes nacionales en un determinado Estado miembro (en particular en las cuestiones de educación, justicia y presupuesto) y si las leyes europeas deben tener precedencia sobre las leyes nacionales. Es decir, si, en las palabras de un funcionario europeo, “la palabra final sobre la legislación de la UE es dicha siempre en Luxemburgo (sede del Tribunal de Justicia europeo)”.
Un ejemplo ilustrativo del debate es un comentario del profesor Martin Nettesheim, especialista en derecho europeo e internacional de la Universidad de Tübingen aparecido en el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) del 14 de julio. En el texto, titulado “¿Quién es el guardián de la constitución?”, Nettesheim expresó el sentimiento latente en muchos ciudadanos de la UE: el recelo de que la burocracia del bloque, notoriamente desligada de los ciudadanos de los estados miembros, pueda “instrumentalizar” la legislación europea. Según él, la UE nunca fue un “Estado Federal”, sino que, con el pretexto de la “integración”, ahora está definiendo los “valores de la UE” para los estados miembros, como democracia y Estado de derecho, al tiempo que retira de sus manos algunos elementos esenciales de sus autonomías constitucionales.
Para Nettesheim, el tratado de la UE en vigor no le confiere una “mandato supranacional para actuar”. No parte de una ciudadanía europea, por lo que es cuestionable que la UE sea legitimada como el “guardián de los valores” del bloque. Este es, en esencia, el caso, ya que la UE anunció la lucha contra la “políticas gubernamentales antiliberales y anti pluralistas” como su principal campo de acción. En el esfuerzo por cumplir ciertas normas por medio de mecanismos administrativos, la Comisión de la UE presentó varias iniciativas contra los estados miembros. Un ejemplo es el procedimiento de infracción abierto contra Alemania, en respuesta a una decisión el Tribunal Constitucional Alemán del 5 de mayo de 2020, que calificó al programa de compra ilimitada de títulos del Tesoro del Banco Central Europeo (BCE) como una medida que iba más allá de las “competencias de la Comisión de la UE”, es decir, que contrasta con las legislaciones nacionales de los estados miembros.
En respuesta al proceso, el expresidente del Tribunal Constitucional Alemán, Hans-Jürgen Papier, declaró: “La UE no es un Estado federal con jurisdicción universal. Como un tratado de unión de estados soberanos, debe aceptar que, en casos excepcionales, los tribunales nacionales pueden imponer límites constitucionales” (Neue Zürcher Zeitung, 25/07/2021).
La discusión implica lo siguiente: “¿Cuál es la ley obligatoria para Alemania, la europea o la nacional? Observando el hecho de que el tribunal europeo de Luxemburgo ha aprobado íntegramente el programa de compra de títulos emitidos por el BCE, Papier afirmó: “El Tribunal Constitucional alemán también acepta la primacía del derecho europeo, en principio. Pero el acto jurídico en cuestión no debe salir del mandato conferido a la UE por los estados miembros: no debe ser ultra vires, como dicen, para más allá de las competencias atribuidas. En particular el núcleo de la identidad de la Constitución alemana no debe ser comprometido. Y este núcleo incluye la democracia parlamentaria, junto con la autonomía presupuestaria del Parlamento Federal elegido por el pueblo”.
“Procedimiento de infracción” contra Hungría y Polonia
La Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, también ha embestido duramente contra otros dos estados miembros, Hungría y Polonia, con la amenaza de abrir “procedimientos de infracción” contra ambos. La queja contra Polonia fue motivada por medidas adoptadas por el poder judicial del país, que afirma el derecho de aplicar ciertas medidas disciplinarias a los jueces. La comisión exige la revocación de la ley judicial alegando que viola los principios fundamentales de la Carta de la UE. Un caso semejante surgió en relación con Hungría en junio pasado, cuando la comisión tomo medidas en respuesta a una ley sobre cuestiones LGTB aprobada por el Parlamento húngaro. La ley, aunque tolerante con la homosexualidad, afirma que, en Hungría, son los padres los que deben tener la palabra sobre la educación sexual de los menores, además de vetar la venta a menores de material que propague la homosexualidad y las operaciones transgénero. La aprobación de la ley desencadenó un brote histérico en la UE y en la prensa, con fuertes condenas contra el Primer ministro, Victor Orbán y a la misma permanencia de Hungría en el bloque.
En el FAZ, el conocido abogado alemán Peter Gauweiler recordó que la canciller Angela Merkel no hubiese sobrevivido a la crisis de emigración de 2017 si Orbán no hubiese cerrado la ruta de los Balcanes. Y recordó también que cuando la Unión Soviética se estaba desmoronando, Hungría abrió sus fronteras a las multitudes que dejaban los países del Este europeo, con lo que abrió el camino para el cambio de fase de Europa.
En un artículo en Tagesspiegel del 23 de julio, el corresponsal en Estados Unidos, Christoph von Marschall, comentó que el conflicto “UE versus ley constitucional nacional” tenía el potencial de “hacer retroceder a Europa por décadas”. Y los estados europeos deben tener en cuenta que los ciudadanos de cada Estado miembro deben ser convencidos: “La base para la legitimación legal de la UE son los estados nacionales. Y Todo lo que la UE puede hacer se funda en los poderes que los estados miembros le transfirieron. La organización de la Justicia no forma parte de esto, así como lo que se enseña en las aulas de educación sexual y lo que dicen los padres en todo esto. Por lo tanto, si la UE argumenta que puede interferir en los valores europeos, como la democracia y el estado de derecho, la igualdad de trato, esto está construido sobre hielo fino”.
¿Cuál comunidad de valores?
En este mismo sentido el conocido periodista del FAZ Georg Hafty, nacido en Hungría, escribió un artículo el 29 de julio titulado “¿Cuál comunidad de valores?” Hefty critica duramente al Primer ministro de Holanda, Mark Rutte, que llegó a afirmar que “Hungría no tiene lugar en la UE”. Para Hefty, esto “está ayudando indirectamente a Victor Orbán”, quien dijo a su pueblo que a Bruselas no le gusta Hungría. Esto mismo es válido para el canciller de Luxemburgo, Jean Asselborn, quien propuso un referendo en la UE sobre si pudiera haber tolerancia con Orbán en el bloque. Según Hefty, las dos propuestas carecen de base legal.
El periodista añadió que el conflicto sobre el tema LGTB llegó a la “comunidad de valores” -soberanía cultural, parlamentarismo y libertad electoral, que son principios fundamentales de la democracia. La esencia del conflicto con Hungría afirmó, es la ley decidida y votada por el Parlamento húngaro, y las declaraciones de Rutte y Asselbor fueron esencialmente contrarias a los principios de la UE.
Hipocresía de la UE respecto a Rusia y China
Esta línea militante y arrogante, que se concibe como la “comunidad occidental de valores”, sin embargo, no sólo creó un conflicto dentro del bloque, sino que también provocó el ahondamiento del fose entre la UE y Rusia y China. En una entrevista publicada en la revista rusa Argumenty y fakty del 31 de julio (“Una nueva Guerra fría comenzó, pero Rusia y China están venciendo a un Occidente ‘debilitado’”), el exconsejero del Kremlin y especialista en relaciones exteriores Serguéi Karaganov describió el dilema sobre valores occidentales contra valores de los estados nacionales soberanos.
De acuerdo con Karaganov, mientras la Unión Soviética se preocupaba de los enemigos en más de un frente, “ahora, con Pequín al lado de Moscú, Rusia puede utilizar a China como recurso estratégico. En segundo lugar, el país es mucho más próspero que como lo era durante los últimos años de la URSS. Y los más importante, Occidente es significativamente menos poderoso que lo que era en el pasado”.
Karaganov subrayó que Rusia “no venderá nuestra soberania a nadie… y también espero la sabiduría de la clase política china. Si yo fuese chino, nunca haría nada contra Rusia”. Afirmó además que China no es el único socio cercano a Rusia, sino que Moscú ahora tiene relaciones amigables con la mayoría de los países árabes, con Irán, con India y hasta con algunos estados de la UE como Hungría y Austria. “Estamos viendo un divisor de aguas. Vamos a descubrir quién estará al lado de la Gran América -con EE. UU. y el Noroeste de Europa- y quién estará al lado de la ‘Gran Eurasia’”, afirmó. La gran pregunta, concluyó, “es a dónde va a parar Alemania”.
Pocos alemanes se manifiestan
En un artículo en Die Zeit del 29 de julio, Theo Sommer, exdirector del semanario y exmiembro del Club de debates de Valdai, pidió un diálogo más cercano con el presidente Putin, y criticó con firmeza el que en la reciente reunión cumbre de la UE, Polonia y los estados bálticos hayan rechazado abiertamente la propuesta de Merkel y de Macron para sostener una reunión cumbre del bloque con Putin para analizar las dificultades que los afectan en común: “Los debates tan importantes con el liderato de Moscú sobre los problemas de Europa Occidental fueron, entonces, transferidos a Estados Unidos, lo que resulta intolerable”.
Sommer recordó que Merkel respaldó todas las sanciones contra Rusia, tanto las motivadas por la reincorporación de Crimea a Rusia como las referentes al opositor Alexey Navalny, y recalcó que Putin nunca desistirá de Crimea, que es territorio ruso desde 1783.
Y continuó: “Congelar las relaciones con Rusia es tan infructífero como el bloqueo de Cuba. Existen problemas suficientes que analizar: Minsk II, Donbás, Ucrania Oriental, Georgia, Transnistria y el problema de la estabilidad estratégica y el control de armas en Europa, las amenazas cibernéticas, los cambios climáticos, el JCPOA (el acuerdo nuclear con Irán) y la ayuda a Siria. Hace algún tiempo, creo que necesitamos de algo como el Congreso de Viena de 1815 o la CSCE (Comisión para la Seguridad y la Cooperación en Europa). Occidente nunca entendió que los vínculos de los vecinos cercanos de Rusia (Ucrania y Georgia) con la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y la zona de influencia de Estados Unidos en las fronteras rusas nunca podrían percibirse por ningún presidente ruso como otra cosa si no como un ‘acto hostil’. Esto arrojó a Rusia a los brazos de China”.
Sommer se refirió a una observación de Putin en su artículo publicado en Die Zeit el 22 de junio, en ocasión de la celebración del 80 aniversario de la invasión de la Unión Soviética por la Alemania Nazi: “Nosotros simplemente no podemos darnos el lujo de cargar el fardo del desentendimiento, de los malos sentimientos, de los conflictos y de los errores de pasado… Rusia pide la reconstitución de una sociedad plena con Europa”. Sommer concluyó, instando a que Merkel y Macron se dispongan a contrariar el veto de algunas minorías dentro de la UE.

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