Stephen Hawking: “Bye, bye, Tierra”

El físico ingles Stephen Hawking, de la Universidad de Cambridge, es uno de los científicos de mayor renombre de nuestros días, no sólo por sus contribuciones a la física y a la cosmología, sino también por su empeño en escribir para el gran público. Sus obras, como Una breve historia del tiempo, el universo en una cáscara de nuez, George y el secreto del universo, El gran proyecto y otras más, fueron publicadas en decenas de idiomas. Su historia, en especial la dolorosa superación de las limitaciones impuestas por la esclerosis lateral amiotrófica, la temida ELA, que lo acometió desde el inicio de su vida adulta, es ampliamente conocida luego de haber sido retratada en la película La teoría del todo (2014).

Sin embargo, cuando se aventura fuera de su campo, Hawking ha mostrado una propensión recurrente a perder su inteligencia y a hablar repitiendo sofismas de actualidad, sin el fundamento científico por el que se le reconoce. Ahora se ha unido al coro de los repetidores del catastrofismo ambientalista. Su más reciente sumersión en ese pantano fue en su participación en el Festival Starmus, un ciclo de conferencias de científicos, astronautas, intelectuales y artistas, dedicado a promover el interés por el espacio cósmico entre el público en general, que en esta, su tercera celebración, se realizó en Trondheim, Noriega, entre los días 19 y 23 de junio.

En esa ocasión, Hawking superó hasta a los más delirantes alarmistas del movimiento ambientalista mundial, cuando afirmó que la humanidad se tiene que preparar para abandonar su planeta natal de inmediato, antes de que sea destruido por el choque de un asteroide, por la elevación de la temperatura o la superpoblación. Sus palabras:

“Estoy convencido de que los humanos necesitan dejar la Tierra. La Tierra se está haciendo muy pequeña para nosotros, pues nuestros recursos se están drenando a un ritmo alarmante.

“Le dimos a nuestro planeta el desastroso presente de los cambios climáticos, temperaturas en alza, reducción de los casquetes polares, deforestación y reducción de especies animales.

“Cuando llegamos a crisis similares en nuestra historia, por lo general nos mudábamos a colonizar otros lugares. Colón lo hizo en 1492, cuando descubrió un nuevo mundo. Pero ahora no existe un nuevo mundo. Ninguna Utopía allí en la esquina. Estamos sin espacio y los únicos lugares para salir son otros mundos” (Telegraph, 20/06/2017).

Aunque catastrofista de inicio, Hawkings se puso más racional al hablar sobre las consecuencias y los posibles medios para que la humanidad pueda colonizar el Cosmos.

“Expandirnos en el espacio cambiará completamente el futuro de la humanidad. Esto puede determinar también si tendremos futuro, al final de cuentas.

“A donde quiera que fuéramos, tendremos que construir una civilización, llevar, precisamente, los medios prácticos para establecer todo un nuevo ecosistema que sobreviva en un ambiente del conoceremos muy poco, y necesitaremos considerar el transporte de miles de personas, animales, plantas, hongos, bacterias e insectos.

Para Hawking, la Luna y Marte serían los mejores lugares para instalar esas primeras colonias terrestres. Una base en la Luna se podría establecer en 30 años y, en Marte, en 50 años. Pero también sugirió que pusiésemos en la mira el sistema estelar más cercano, Alfa Centauro, donde existe un planeta considerado potencialmente habitable, Próxima B.

De acuerdo con él, ese salto interestelar podrá ser proporcionado con el progreso de los sistemas de propulsión de fusión nuclear, reactores materia-anti materia semejantes a los de las naves de la serie cinematográfica Viaje a las estrellas o “alguna forma de energía completamente nueva.”

“La Tierra podría quedar como Venus”

En una entrevista concedida a la BBC, Hawking logró la hazaña de superarse, cuando criticó la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de retirar a su país del acuerdo climático de París. “Estamos cerca de un punto de no retorno, en el que el calentamiento global será irremediable. El acto de Trump podría llevar a la Tierra a pasar del límite y convertirse el algo como Venus, con una temperatura de 250 grados y de lluvias de ácido sulfúrico” (BBC, 02/06/2017).

La declaración desconcertante de Hawking hizo que hasta un calientista de hueso colorado como Michael Mann, de la Universidad Estatal de Pensilvania, tratase de justificar, sin abandonar el catastrofismo: “Hawking se tomó una licencia retórica. La Tierra está mucho más distante del Sol que Venus y, probablemente, no pueda experimentar un efecto invernadero irrefrenable, de la misma manera que Venus –es decir, océanos hirvientes, literalmente. Sin embargo, el argumento principal de Hawking, de que podemos hacer inhabitable el planeta para la civilización humana, si no actuamos para evitar una cambio climático peligroso- es, ciertamente, válido.”

Como es sabido, Mann es el autor del flamígero “bastón de hokey,” uno de los mayores fraudes de la historia científica, en la que el Periodo Caliente Medioeval, ocurrido entre los siglos X y XIII, fue simplemente suprimido, para dar la impresión de que el calentamiento atmosférico registrado a partir de mediados del siglo XIX sería causado por la intervención humana.

En cuanto a Venus, se trata del planeta más caliente del sistema solar, más que Mercurio, que está más cerca del Sol, con temperaturas que llegan a los 460 grados centígrados. Esto se debe a su presión atmosférica, 92 veces mayor que la terrestre, y a su atmósfera constituida 96 por ciento de bióxido de carbono (la de la Tierra contiene tan sólo 0.04 por ciento de este gas).

Comentários

comments

x

Check Also

Reactores nucleares de agua ligera cumplen 60 años de generación eléctrica

Leonam dos Santos Guimarães* El primer reactor nuclear de agua ligera (Light Water Reactor –LWR) ...