Lorenzo Carrasco comparece en comisión especial del Congreso brasileño

El pasado 3 de marzo, Lorenzo Carrasco, director de la editorial Capax Dei, y presidente del MSIa rindió testimonio ante la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) de la Cámara de Diputados que investiga el proceder de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) y del Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA), en la demarcación de tierras indígenas y de aquellas que originalmente pertenecían a comunidades de población negra. Su intervención tuvo como eje central la demostración de que el movimiento ambientalista-indigenista es una trampa impuesta al país por potencias del Hemisferio Norte, que intervienen por intermedio de una amplia red de organizaciones no gubernamentales (ONGs), convertidas en los verdaderos cerebros de la política indigenista brasileña, de la que la FUNAI es tan sólo la ejecutora.

Entre esas ONGs se destacan el Instituto Socioambiental (ISA), el Consejo Indigenista Misionero (CIMI) y el Centro de Trabajo Indigenista (CTI), todos ellos apoyados por el Consejo Mundial de Iglesias (CMI), entidad creada y manejada por los altos círculos del establishment oligárquico angloamericano. El CMI es uno de los vértices de la estrategia de instrumentar causas supranacionales, a ejemplo de la protección de los pueblos indígenas y del ambiente, pero que en la realidad es parte constitutiva de un plan de carácter neocolonial, volcado a apoderarse de los recursos naturales de regiones como África, Brasil y otras.

“El indigenismo es um penacho de mentiras, una geopolítica travestida de derechos humanos contra el Estado nacional soberano, buscando controlar recursos naturales”. De hecho el indigenismo puede ser tratado de un ataque a la identidad cultural brasileña; una amenaza a la integridad nacional, violación de derechos inalienables de los pueblos indígenas; y una ideología racial.

“Esas tierras terminan siendo reservas estratégicas para el futuro de las potencias que crearon esas politicas. No ha y duda de que no son para los indios, mantenidos en cautiverio, y el país no puede utilizar los recursos naturales de esas regiones ricas en ellos. (…) Es un comportamiento inteligente, muy sofisticado: se apoyan en movimientos sociales de ideología, podemos decir de izquierda, sin embargo, con el respaldo de intereses financieros y del poder hegemónico, digamos de derecha,” ironizó.

Carrasco resaltó que Brasil tiene una larga tradición de mestizaje de sus poblaciones, práctica incentivada desde el periodo colonial por el Marqués de Pombal, y destacada en la independencia por el “inventor de Brasil,” José Bonifacio.” Posteriormente recordó que la integración gradual de los indígenas a la civilización fue también la orientación del mariscal Cândido Rondon, fundador del Servicio de Protección del Indio (SPI), antecesor del FUNAI. El resultado, dijo, es que más de un cuarto de la población brasileña actual tiene sangre indígenas, como muestran las investigaciones genéticas del profesor Sergio Danilo Pena, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG).

El deponente identificó el origen de la sustitución de aquella política indigenista con la tendencia actual de segregación de los indígenas en la Conferencia de Barbados, promovida por el CMI, en 1971. De allí surgió el CIMI, para el cual el trabajo misionero fue suplantado con el activismo político, de acuerdo con las directrices establecidas en la isla caribeña.

Posteriormente, mencionó, todas esas corrientes convergirían en el Centro Ecuménico de Documentación e Información (CEDI), organización no gubernamental vinculada directamente al CMI, de la cual surgiría el actual ISA, de la que salieron varios presidentes de la FUNAI.

Como sería de esperar, la intervención provocó reacciones acaloradas de parlamentarios identificados con el movimiento indigenista.. Por ejemplo, el diputado Nilto Tatto, molesto por las evidencias, solo pudo decir que la conferencia de Carrasco había sido “un viaje” más adecuado para un guión de una película de Hollywood.

En cuanto a la propuesta de Tatto, afirmó que la realización de una película sobre el tema sería una buena idea; pero como es un proyecto de alto costo financiero, el diputado podría proporcionar los contactos con las ONGs y con las fundaciones internacionales que patrocinan el movimiento indigenista, para tratar de conseguir el financiamiento necesario.

Por su parte, el diputado Osmar Serraglio dijo sobre la propuesta de Tatto que abordaría la discusión “de vuelta de Hollywood,” y comentó varios problemas ocurridos en su estado, coherentes con las denuncias presentadas por el ponente. Mencionó, entre ellos, el intento de crear una nueva tierra indígena de 14 mil hectáreas en una zona habitada por cerca de mil personas en las que no hay registro de indígenas desde hace más de 50 años. Otro ejemplo es el de la iniciativa de un promotor que, a su regreso de Estados Unidos, donde pasó un año invitado por una ONG ambientalista, uno de sus primeros actos fue el de interponer una demanda judicial para impedir el dragado de la hidrovía Tieté-Paraná.

La presentación de Carrasco Bazúa y los debates se pueden ver en el sitio Msiainforma.org.


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