La “revolución cuántica” de Europa

Europa se prepara activamente para dar la bienvenida a la “Revolución cuántica,” la cual promete diseminar los descubrimientos del creciente conocimiento de la estructura subatómica del Universo en una infinidad de aplicaciones y de innovaciones científico-técnicas. Un artículo publicado el 3 de mayo en el sitio de la revista Nature presenta una síntesis de esos esfuerzos.

En abril del año pasado, con el objetivo de acompañar las iniciativas en marcha de Estados Unidos y de China, la Comisión Europea estableció un proyecto denominado Quantum Tecnology Flagship (Buque insignia de Tecnologías Cuánticas), un fondo de mil millones de euros para invertirse a lo largo de 10 años para apoyar las investigaciones que exploren el raro comportamiento de los sistemas cuánticos en técnicas como sistemas de comunicaciones seguros, sensores miniaturizados ultra precisos y muchas otras.

En una reunión realizada a principios de abril, en el Centro Ruso de Ciencia y Cultura de Londres, los integrantes del grupo de coordinación de la iniciativa evaluaron los avances obtenidos hasta ahora. La evaluación general es que el sector privado está temeroso de invertir en esos campos.

“Europa no se puede dar el lujo de perder ese tren. Para mi gusto, la industria aquí está esperando demasiado,” afirma Vladimir Buzek, físico del Centro de Investigaciones sobre Información Cuántica de la Academia Eslovaca de Ciencia. A pesar de que las empresas privadas tuvieron representantes en el grupo de coordinación, Buzek dice que “la industria parece estar esperando a ver lo que va a producir la academia y, entonces, en algún momento, se dispondrá a recoger los resultados.” Para él, aunque las empresas europeas no tengan, en general, el mismo nivel de recursos necesarios para invertir en técnicas cuánticas que sus contrapartes estadounidenses, las compañías menores podrían invertir en la producción de componentes elementales.

Uno de los problemas presentados es el “contagio” del desempeño cuestionable de otras dos mega iniciativas europeas, el Buque insignia del Grafeno y el Proyecto Cerebro Humano, iniciados en 2013 y a veces con problemas de disputas de liderazgo y distribución de recursos por los estados miembros. Sin embargo, Tomasso Calarco, físico del Centro de Ciencias y Tecnologías Cuánticas Integradas de las universidades de Ulm y de Stuttgard, cree que el nuevo programa será diferente. En lugar de funcionar como un consorcio cerrado preseleccionado, operará de una forma abierta, que asegure los niveles elevados de competencia y ofrezca la flexibilidad para financiar a los investigadores más eficientes. Así, espera que los estados miembros sean incentivados para invertir en el campo en el ámbito nacional para hacerse acreedores a financiamientos mayores del proyecto.

Desde la presentación de la iniciativa, algunos estados europeos como Alemania, Austria y Hungría, presentaron sus propios programas nacionales. Alemania pretende invertir 300 millones de euros en diez años en proyectos como sensores magnéticos miniaturizados que captan minúsculas corrientes eléctricas y que podrían usarse para monitorear el cerebro durante cirugías, o relojes atómicos de alta precisión, pequeños y portátiles.

El programa europeo, que incluye investigaciones de ciencia elemental, se concentrará en cuatro campos de aplicación: comunicaciones, computación, sensores y simulaciones. Martino Travagnin, físico del Centro de Investigaciones Conjuntas de la Comisión Europea en Ispra, Italia, afirma que aunque el continente haya producido investigaciones de punta en esos campos, otras regiones presentan más patentes.

China domina el campo de la comunicación cuántica, que utiliza las propiedades cuánticas de las partículas subatómicas para crear claves de encriptación. El país asiático, que ostenta el mayor número de patentes en ese campo, prepara un satélite de comunicaciones cuánticas y una red terrestre segura de 2 000 kilómetros.

A su vez, Estados Unidos es el líder en las patentes de computación cuántica y de sensores cuánticos ultra sensibles.

Otro problema para el programa es la posible pérdida del Reino Unido luego del Brexit, ya que la comunidad de la técnica cuántica británica es una de las más fuertes de Europa y el país dispone de un programa nacional, el UK National Quantum Technologies Program. En la reunión de Londres, Calarco dijo que esperaba que el país continuase de alguna forma su apoyo al programa europeo.

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