Directrices para una nueva política exterior europea frente a la incertidumbre

En mayo de este año, en el foro, “El mundo en transición: el papel de Alemania en el mundo,” realizado en Montabaur, esta autora pregunto:  ¿Cómo pretendía Alemania cooperar en la Iniciativa Cinturón y Ruta (BRI, por sus siglas en inglés), promovida por China? La respuesta que dio el profesor Josef Braml, editor del “Anuario” de la Sociedad Alemana de Política Exterior (DGAP, por sus siglas en alemán) fue un tanto decepcionante. Soslayó la pregunta, argumentando que China quiere demostrar que es un buen hegemón, y agregó que hay mucha retórica china respecto al BRI. Desafortunadamente, la ambivalencia expresada por él es un fenómeno generalizado de los círculos políticos alemanes.

Algo diferente fue delineado el 5 de diciembre por el ministro de Relaciones Exteriores, Sigmar Gabriel, en la Conferencia del Foro Extranjero de Berlín, organizada por la influyente Fundación Körber. Los puntos destacados merecen un análisis, pues señalan algunos conceptos nuevos que contrastan con las líneas habituales de la prensa y de algunos estrategas alemanes. En septiembre, él mismo había pronunciado un discurso semejante en París, en una conferencia de embajadores franceses. “Europa en un mundo más incómodo” fue el título de su presentación, en la que delineó algunas referencias para la nueva política exterior europea.

Según Gabriel, aunque la Unión Europea (UE), en su inicio, haya sido más orientada a desarrollar un mercado interno europeo funcional, el mundo actual es más “incómodo” y se encuentra en transición. Para Europa, la elección está entre “amoldarnos al futuro orden mundial o ser amoldados por el resto del mundo.” Mencionó tres criterios esenciales para la definición de una futura política exterior europea:

  • Europa y Estados Unidos:

Para Gabriel, la “retirada de Estados Unidos” como garante de un “multilateralismo” occidental aceleró la transformación del orden mundial. Estados Unidos tienen una “percepción muy distante” de Europa, viéndola “competidora y rival económica.”

  • Descomposición del Estado y el nacimiento de nuevas relaciones de poder:

Los actos ofensivos iniciados por China, Rusia, Turquía e Irán demuestran un “orden mundial en transformación,” con consecuencias de largo alcance para la política internacional. Los principios de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional codificado están en crisis, en tanto que las potencias nucleares tradicionales no pueden impedir que otros estados busquen el status nuclear. Escuchamos, al mismo tiempo, palabras del tipo “hagamos a América grande de nuevo” o “retomemos el control.”

  • En vez de concebir al mundo en el orden de la paz post westfaliana, como el que marcó el fin de la Guerra de los 30 años y la Segunda Guerra Mundial, o un “orden mundial bilateral,” Gabriel mencionó una tercera opción, un “orden multipolar” flexible, fundado en un conjunto de reglas y estructuras obligatorias. Subrayó que Europa sólo sobrevivirá en el futuro si define sus intereses y si es capaz de proyectar su poder.

El nuevo papel de Rusia

Una de las principales ideas destacadas por Gabriel fue el cambio en la política mundial creada por Estados Unidos, en especial luego de las últimas elecciones presidenciales. Estados Unidos están dejando el escenario mundial y definen un mundo que se finca esencialmente en el derecho del más fuerte. Se refirió al “vacío de poder” dejado por Estados Unidos en Medio Oriente y en otros lugares, el cual está siendo llenado rápidamente por nuevas potencias. Un ejemplo ilustrativo fue la reciente reunión cumbre en Sochi, en la que el Presidente ruso, Vladimir Putin, recibió a los presidentes de Irán y de Turquía, para definir los nuevos puntos de referencia para la paz en Siria y en el Medio Oriente en su conjunto. Gabriel aconsejó a los europeas a hacer un autoanálisis crítico, dado que, en los últimos siete años, no hicieron esfuerzos especiales para movilizar recursos para reconstruir las zonas en crisis.

Para él, el vacío de poder dejado por Estados Unidos en el Medio Oriente fue llenado rápidamente con la intervención militar de Rusia de 2015 que “cambió la dinámica de la guerra civil siria,” y estabilizó militarmente al régimen de Bashar al-Assad. “Lo que vemos ahora es una Rusia que determinará el futuro de Siria de una forma decisiva, ya que otros países no lo hicieron. Rusia cambió también el equilibrio regional. Prácticamente todos los actores regionales estas reorientando su política.”

Ejemplos de retirada semejantes a los del Medio Oriente se pueden observar también en otras partes del mundo: “Vemos a Asia, donde China se mueve a un espacio geoestratégico que hasta ahora estuvo determinado exclusivamente por la presencia y por la política de Estados Unidos.” Gabriel se refirió, en especial, a la BRI, “un concepto geoestratégico con el cual China realiza su concepción de un orden comercial, geográfico, geopolítico y militar.” Recalcó particularmente que “hoy, podemos decir que China es el único país del mundo que tiene un concepto geoestratégico de largo plazo… No podemos acusar a China por esto, todo lo contrario. Yo siento respeto y admiración al ver la rapidez con que este país se desarrolló en los últimos 30 ó 40 años. Occidente tiene que aceptar que no posee una estrategia independiente comparable, pero si ambas condiciones se cumpliesen, es decir, la definición de los intereses chinos y europeos, se podría desarrollar un sólido equilibrio para ambos lados”.

Además, Gabriel hizo observaciones críticas sobre el proceder alemán (semejantes a las del historiador Herfried Münkler en un reciente libro sobre la Guerra de los Treinta años) apegado neciamente a las “normas de los imperativos morales,” en lugar de analizar sensata y pragmáticamente una determinada situación. En lugar de aceptar la realidad tal como es, hay una carencia de “pensamiento político estratégico” en profundidad. Un ejemplo es Siria, donde, de acuerdo a Gabriel, Alemania debería involucrarse en la reconstrucción del país con ayuda humanitaria. Por ello aconseja estar listos para “compromisos estratégicos.”

Mencionando el actual abismo entre Estados Unidos y Alemania, se refirió al reciente paquete de sanciones contra Rusia aprobado por el Congreso de Estados Unidos, las cuales “involucran directamente a los gasoductos alemanes (Nord Stream 2) con Rusia. Esas sanciones ponen en peligro nuestros propios intereses económicos de una forma existencial.” Otro ejemplo es el intento de acorralar el acuerdo nuclear con Irán, lo que podría aumentar el peligro de guerra y tener consecuencias negativas para la seguridad de Alemania y de Europa. Esto implica que Alemania tiene que definir su propia posición y, si es necesario, decir a sus aliados (Estados Unidos) dónde está “el límite de nuestra solidaridad.”

Para una “Ostpolitik europea”

Una cuestión clave de las directrices trazadas por Gabriel es la relación con Rusia. Subrayó la importancia de “mantener canales de diálogo en tiempos difíciles”. Sería, por ejemplo, muy ventajoso si pudiésemos llegar a un entendimiento con Rusia en cuanto a la formación de una “misión de cascos azules de la ONU” de largo plazo, con el objetivo de promover el cese al fuego duradero en Ucrania oriental y la retirada de armas pesadas en la zona de conflicto. La oferta para Rusia debe ser clara: “Luego de haber instalado un cese al fuego duradero, los europeos podrían ayudar a reconstruir Donbass y materializar los primeros pasos para acabar con las sanciones. Esta no sería la solución final del conflicto de Ucrania y no significaría el cumplimiento de los acuerdos de Minsk, pero sería un avance y un gran paso rumbo a una nueva política de distensión con Rusia.” En lugar de una Ostpolitik (política para el Este) alemana, Gabriel recalcó la necesidad de una Ostpolitik europea.

Así mismo expresó el nuevo comienzo de la UE, donde, muchos impulsos y energía vinieron de Francia, pero también de Italia. Para él, la lección del Presidente francés, Emmanuel Macron, un ferviente pro europeo, tuvo una “dimensión histórica,” a lo que se agrega que actualmente el 90 por ciento de los alemanes desean una cooperación más estrecha con Francia. En el citado discurso de Gabriel en París, él expresó también el deseo de definir una “estrategia europea común” en relación con China.

En el contexto del discurso de Gabriel se le debe dar una atención especial a la reciente reunión 16+ 1, entre China y los 16 estados de Europa central y oriental, realizada los días 26 y 27 de noviembre en Budapest, Hungría. Además de los respectivos jefes de Estado o de gobierno, participaron representantes de 300 empresas europeas y 100 chinas. El anfitrión, el Primer ministro húngaro, Victor Orbán, en el discurso de inauguración confirmó: “Europa no se debe volcar hacia adentro, con el riesgo de perder oportunidades para el progreso, en especial en un momento de desafíos históricos que no puede enfrentar, sin aliados poderosos.”

No obstante, a pesar de que la reunión haya sido prometedora, se debe tener en mente la advertencia de Gabriel en París, cuando dijo que Europa no debería permitir que China dividiese a la UE, sino que tuviese una estrategia común en relación con el gigante asiático.

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