Alemania tras las elecciones: ¿Redefinición de la política exterior?

Las elecciones federales del 24 de septiembre provocaron un gran fermento político en Alemania y un cambio cualitativo en el corazón de Europa. Aunque el partido gobernante de la Gran coalición CDU/CSU mantuvo la mayoría, sufrieron la peor derrota de todo el periodo de la postguerra.  El Partido Demócrata Cristiano perdió casi el 14 por ciento, mientras que el SPD obtuvo el resultado más bajo de toda su historia. Luego de un largo tiempo de ausencia en el Parlamento, el Partido Democrático Liberal Libre, comandado por Christian Lindner, obtuvo 11 por ciento de los votos, en tanto que Izquierda (Die Linke) obtuvo el 9 por ciento y los Verdes 8.5 por ciento.

La verdadera conmoción para el país fueron las buenas cifras del partido derechista AfD (Alternativa para Alemania)–que atrajo a una mezcla de electores llenos de ira, retrogradas y algunos racistas (como el Frente Nacional de Francia) que ganó 13 por ciento de la nada y es ahora la tercera fuerza política del Parlamento Federal con 93 diputados.

Este resultado ilustra la desconfianza en los partidos gobernantes, y el mensaje de las urnas, a las que acudieron un 77%, fue: Ustedes, la élite política han perdido el contacto con la realidad, tienen que escuchar al pueblo y escuchar sus preocupaciones, la mayor de las cuales es el problema sin resolver de la migración (Alemania recibió 2 millones de emigrantes en los dos últimos años) así como la creciente incertidumbre económica y social; pensiones exiguas, alquileres altos, condiciones catastróficas en la educación y brechas crecientes entre Alemania Oriental y Occidental, entre ricos y pobres y entre jóvenes y ancianos.

¡El sentimiento predominante que determinó estas elecciones federales fue la ira! Así se explica que casi dos millones de votantes, que tradicionalmente habrían optado por el SPD y el CDU/CSU, votaran por la AfD. La mayoría del electorado percibe a la élite política alejada de su base, atrapada en una administración burocrática comparable con la gente que se sienta en una nave espacial.

Lo cierto es que ahora la Canciller, Angela Merkel, tiene que intentar formar una nueva coalición, pues no puede continuar siendo la canciller que ha sido hasta ahora, es decir no podrá maniobrar en la forma que estaba acostumbrada, ignorando los problemas. Una posibilidad que se discute es la denominada “coalición Jamaica” (por los colores de la bandera de Ese país) integrada por el CDU/CSU (negro), FDP (amarillo) y los Verdes (verde, claro está), la cual tomaría mucho tiempo formarla y los resultados estarían por verse. El SPD escogió jugar como el mayor partido opositor del Parlamento.

El presidente Macron y su visión de Europa

El Presidente francés, Macron, fue una de los primeros líderes extranjeros en felicitar a Merkel, mientras que el presidente Trump necesitó cuatro días para enviar su felicitación. Esto demuestra que una de las tareas futuras más urgentes, es la política exterior, esperando que Alemania se orientara mucho más hacia Europa, dejando en segundo lugar las relaciones trasatlánticas. También tendrá que redefinir sus relaciones con Rusia y con China.

Un indicio de esta dirección es el discurso que pronunció el presidente Macron ante estudiantes de la Sorbona de París el 25 de septiembre. En la reunión de jefes de Estado de la Unión Europea (UE) realizada en Tallin, Estonia, el pasado fin de semana, reiteró algunos de los aspectos más importantes de aquel discurso y consiguió llevar el debate al seno de la UE.

Su discurso, en esencia, fue un llamado apasionado para volver a fundar una “Europa soberana, unida y democrática.” En referencia a los conflictos y guerras de los siglos anteriores que arrastraron a Europa al abismo y diezmaron su población, el Presidente francés evocó la idea de que “juntos superamos esas crisis” y vimos que las “ideas triunfan sobre las ruinas, y que el deseo de relaciones fraternas entre los europeos fue más fuerte que la venganza y el odio.” A la luz de los nuevos problemas que Europa tiene ante sí –la amenaza terrorista, la crisis de migración que durará todavía por mucho tiempo, la crisis estratégica en el Medio Oriente y en África, así como la separación progresiva de Estados Unidos –el Presidente francés subrayó seis conceptos fundamentales sobre los cuales se tendría que reconstruir una Europa soberana y Unida:

Primero: Una Europa que garantice todos los aspectos de la seguridad. Una fuerza de defensa común y una doctrina común para la intervención, alentar la aplicación del Fondo Europeo de Defensa y la cooperación permanente, “que nos permita integrar nuestras fuerzas armadas en cada paso. Europa necesita asegurar en su lucha contra el terrorismo lazos más estrechos entre nuestros servicios de información, con la creación de la Academia de Información de Europa. Europa necesita un fuerza de protección civil común.”

Segundo: Una Europa que enfrente el problema de la migración. Macron propuso la creación de una zona común para el manejo de fronteras, el asilo y la migración, “para tener el dominio efectivo de nuestras frontera s y recibir a los refugiados en condiciones decentes, integrarlos genuinamente y regresar a los que no reciban asilo. Tenemos que crear un Departamento Europeo de Asilo que acelere y armonice nuestros procedimientos.” Esto incluiría el establecimiento de bases de datos interconectadas y documentos de identificación biométricos seguros; el establecimiento gradual de un “departamento policiaco fronterizo europeo” que asegure el manejo riguroso de las fronteras y el regreso de los que no pueden permanecer; y financiar un programa europeo para preparar e integrar a los refugiados.

Tercero: Una Europa que mire hacia África y el Mediterráneo. Europa necesita una “política exterior” que se concentre en pocas tareas urgentes, en primer lugar en el Mediterráneo y en África y necesita crear una “nueva sociedad con África,” fincada en la educación, la salud y la transición energética.

Cuarto: Una Europa que sea ejemplar en el progreso sustentable.

Quinto: Una Europa de “innovación” y reglamentación adaptada al mundo digital, lo cual requiere del establecimiento de una “agencia para innovaciones revolucionarias, junto con el financiamiento de nuevos campos de investigación, como la inteligencia artificial, o de aquellos que todavía no se han explorado.”

Sexto: Una Europa que se plante como una potencia económica y monetaria; “Necesitamos convertir la Eurozona en el corazón del poderío económico global de Europa. Además de la reformas nacionales, Europa necesita los instrumentos para transformarse en una “zona de crecimiento y estabilidad,” en especial un presupuesto que permita financiar inversiones comunes y asegurar la estabilización en caso de sacudidas económicas. También propuso una solidaridad concreta, impuestos corporativos, las garantías de un salario mínimo para todos.

Un argumento sólido expresado por el Presidente francés fue el de una Europa consciente de sus raíces y de la argamasa que la une, “cultura y conocimiento.” De esta forma presentó la idea de promover de forma mucho más activa el intercambio de jóvenes y estudiantes entre los países europeos. “Necesitamos fomentar los intercambios, de manera que los jóvenes europeos pasen por lo menos seis meses en otro país europeo (50 por ciento de cada grupo de edad en 2024) y que para 2024 todos los estudiantes hablen dos lenguas europeas. Pidió la creación de Universidades europeas –redes de universidades-, por lo menos 20 en 2024, que permitan a los estudiantes estudiar en el extranjero y recibir clases en por lo menos dos idiomas. En las universidades es necesario establecer la armonización o el reconocimiento mutuo de diplomas de la escuela preparatoria (como en la educación superior).

También menciono la idea de reformar la Comisión Europea y presentar en 2019, durante las elecciones europeas, las listas transnacionales con los principales candidatos.

Macron planteo que Europa debe estar abierta a diferentes velocidades de crecimiento y a poner atención a la importancia del motor Franco-Aleman: “Ante esas dificultades, la locomotora franco-germana será decisiva.” ¿Por qué no, por ejemplo, ponernos la meta de la integración total de nuestros mercados para 2014, con la aplicación de las mismas reglas a nuestros negocios, desde la legislación administrativa hasta la legislación de quiebras?”

Propuso que todos los estados que compartan este punto de vista participen en la presentación de “un grupo para reparar a Europa en las semanas siguientes.” Este grupo incluirá a representantes de cada Estado miembro participante e involucrará instituciones europeas. De ahora al verano europeo de 1018, se trabajará para aclarar y proponer medidas concretas. Se comparó a sí mismo con Robert Schumann, quien el 9 de mayo de 1950 propuso reconstruir Europa: “No logramos una Europa unida y el resultado fue la guerra.”

El ángulo ruso

El visionario discurso de Macron, fue recibido de varias formas, Merkel, reaccionó positivamente a algunos aspectos en la reunión de Talinn, en tanto que otros jefes de Estado permanecieron escépticos-. No obstante, no hubo cabida para el futuro de la política exterior de la UE hacia Rusia, la cual, hasta ahora, está dominada por las sanciones y por la ausencia de diálogo.

Un día después de las elecciones alemanas hubo una discusión en el Club de Debates Valdai de Moscú. Dmitri Suslov, (Director del programa del Club de Debates Valdai), entrevistó a Mirko Hempel, director de la Fundación Friedrich Ebert de Moscú, y el profesor Nicolay Pavlov, experto en Alemania del Departamento de Estudios Europeos y Americanos de la Universidad MGIMO de Moscú.

Ambos expertos calificaron los resultados de las recientes elecciones alemanas como la “peor derrota histórica” de Merkel, lo que provocó un cambio tectónico en el sistema partidista alemán, es decir, por primera vez, desde 1949, hay siete partidos y entre ellos, uno derechista como la tercera fuerza de oposición.

La llamada victoria de Angela Merkel fue calificada de “victoria envenenada” por la pérdida de 14 por ciento de la mancuerna CDU/CSU, el resultado es la paralización del país en beneficio de los partidos extremistas. El hecho es que la derechista AfD ganó la mayoría de sus votos en el estado federal oriental de Sajonia donde fueron más fuertes que el CDU, lo cual se ve como una señal fundamental para que los políticos tomen en serio las preocupaciones de la población, las cuales tienen su origen en la migración y en deterioro social, así como el rechazo a las posiciones contra Rusia. Es por ello que el voto por la AfD fue de protesta y de ira.

El problema central, desde el punto de vista ruso, como recalcó Pavlov, será, quién será el siguiente primer ministro alemán. El FDP preferiría al ministro de Finanzas. Si un verde se convierte en el ministro del exterior, nada habrá cambiado, en todo caso Merkel determinará la política exterior. Por otro lado, es de esperarse que se ejerza una presión mayor sobre Merkel, tanto del CSU como del FDP para cambiar la actitud hacia Rusia. En lugar de dar prioridad a las relaciones transatlánticas, los dos expertos predicen que la principal tarea de Alemania será “cambiar hacia la UE” y qué papel desempeña Rusia en esta configuración.

Hay que ver las tareas primordiales de las relaciones exteriores, dijo Pavlov, pues muchas dependen de cómo se lleven Merkel y Macron. “Trump, dijo, no es bien recibido por el “establishment” alemán, pues no les gusta su conducta imprevisible y la política exterior alemana no se hace en Washington, sino en Berlín, además de los muchos desacuerdos con Estados Unidos en temas como Corea del Norte, la política ambiental, los gastos de la OTAN, el manejo de la crisis Donbass-Ucrania.”

El experto de la Fundación Friedrich Ebert dijo en esencia que “necesitamos reenfocar nuestra política exterior, tener más diálogo. Claro que somos una democracia fundada en principios, pero también tenemos intereses y seremos más pragmáticos.” Ambos expertos coincidieron en la necesidad de una alianza Alemania-Francia fuerte, a la que tendrán que unirse Italia y España, y en la cual China y su Ruta de la seda no se puede dejar al margen.

Pavlov recalcó que la canciller alemana tiene que ser realista y pragmática -40 por ciento de las importaciones rusas provienen de Alemania.  Recordó la alianza estratégica ruso-germana de Rapallo de 1922 y el hecho de que los dos países se complementan el uno al otro. Se refirió en particular al discurso de verdadero estadista que pronunciara el Presidente ruso, Vladimir Putin, en 2001 en el Parlamento Federal Alemán, en el que dijo que Rusia quería ser parte de Europa y mencionó una Europa de Vladivostok a Lisboa. “Esto fue una revolución. Todos estaban sorprendidos de que Putin aceptara una Alemania libre, sin embargo, la Unión Europea y Alemania no estaban preparadas para ese tiempo.”

Hempel recordó que durante el siglo XIX hubo buenas y malas relaciones entre Rusia y Alemania, y que hay un largo camino que tenemos que” reparar con urgencia en ambos lados.” Recomiendo con insistencia que Merkel “vuelva a pensar las relaciones bilaterales entre Alemania y Rusia y las relaciones de la Unión Europea con Rusia. No podemos ir en contra de algo como eso. Todo está cambiando con rapidez. Tenemos que encontrar el camino para tener una buena cooperación” y que las sanciones no pueden durar para siempre. Ambos expertos, hicieron hincapié en que el factor clave para asegurar un cambio en los términos de las relaciones Rusia-UE será un buen entendimiento germano-francés.

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